Un mundo a la deriva

 

Creíamos —sin duda que erróneamente— que progresábamos hacía mejor, hasta que de repente tomamos bruscamente conciencia de que no es así. Si analizamos a la insobornable realidad y los datos que nos arroja ante nosotros nos percatamos del fracaso propiamente humano en que peligrosamente nos encontramos.

Todo ello era producto de la implantación de una mentalidad relativista, nihilista, hedonista, sin conciencia moral…  y de unas políticas de ingeniería social impuestas. Las aberraciones de género, la abolición institucional de la familia, la normalización del aborto, de la eutanasia, de la eugenesia… están dando sus frutos amargos, en forma de una sociedad globalizada, de pensamiento único, donde predominaba la ausencia de principios morales, la mentira, la corrupción, el egoísmo, la codicia, la impiedad, la desolación…

Aunque se tratara de solapar, bajo la ficción de una aparente calma y hasta bonanza en la imagen de superficie, el mundo, comenzando por Occidente, está dando síntomas de colapso en todos sus órdenes. Las cifras de las sociedades occidentales denotan un desolador panorama: abundaba la indecencia, la infidelidad, la delincuencia, los robos, las drogas, el vandalismo, los asesinatos[1], los suicidios[2], las violaciones, la depravación sexual, la pornografía obsesiva, la promoción de la homosexualidad, el combate a la familia, las separaciones y los divorcios, los infanticidios o abortos, la eutanasia —aniquilación ­patrocinada por el Estado de ancianitos que sólo son computables a efectos de gasto de los servicios sanitarios—, la corrupción institucional y de la clase política[3], la agresividad y delincuencia juvenil[4], adictos a la sexualidad, desde edades muy tempranas, y otras adicciones como el juego, las drogas o el alcohol; la violencia de género, las agresiones a profesores, los malos tratos a padres, y las denuncias de estos contra los hijos[5]; la fuga de adolescentes de sus casas[6], las consultas de psiquiatría de pacientes juveniles e incluso infantiles[7].; la mayoría de la juventud estaba en el paro o estudiando algo que no le iba a servir para nada.

Sin embargo, nadie parece percatarse de esta acumulación de males en medio de nuestras sociedades, y que está cambiando como una corriente invisible, subterránea, el alma de sus gentes.

Esta asimilación acrítica de lo que está acaeciendo llena de intranquilidad a quien serenamente observa la catástrofe se va incubando de manera progresiva y eficaz, y que algún día se revelara incontenible.

Otro signo evidente del mal que anida en las entrañas la sociedad es el cada vez más frecuente contacto de la gente con el mundo de lo oculto en sus más diversas expresiones. Ello habla claro de una sociedad enferma y en proceso autodestructivo. En todo Occidente —EE.UU[8] y Europa— mientras que aumenta  vertiginosamente la increencia y la irreligiosidad, crece la “fe” en lo paranormal, los poderes ocultos, el yoga, las brujas y ovnis y todo tipo de prácticas extrañas. La sociedad occidental se pudre  por dentro.

Hay ciertamente una presencia diabólica en la mentalidad malsana que dominaba el sentir común sustancialmente ateo y antirreligioso. No cabe duda, el demonio, que se halla más activo que nunca, parece campar a sus anchas, infestando con su esencia maligna el mundo, cubriéndole de una apenas imperceptible pero real tiniebla. Son muchas las víctimas de ese mundo esotérico que crece sin cesar ante la secularización de la sociedad y una espiritualidad espiritista, era un fenómeno en auge, los síntomas eran cada vez más evidentes y cuantitativos de infestación demoníaca[9]. Es la propia sociedad la que fomentaba la acción del demonio como una actividad lícita y deseable. Grietas por donde penetra la acción demoníaca: al frecuentarse médiums o quiromantes, la participación en reuniones espiritistas (reiki, yoga, etc.) y en ritos esotéricos, sectas y cultos satánicos[10].

¿Cómo se está llegando a esta situación casi terminal, donde todo resulta un disparate, una especie de locura colectiva —sin que trascienda—, un vivir en la corrupción, en la inmoralidad, en el vacío existencial, en la decadencia más absoluta…?

Ya hace unos años, mentes preclaras, como el papa Benedicto XVI, atisbaban lo que estaba ocurriendo: “la niebla se ha apoderado de Europa Occidental y América del Norte, y ha traído una oscuridad que impide que las personas sean capaces de distinguir el bien del mal, distorsionando la verdad”.

Se ridiculizan los modelos y virtudes, y se ensalzan los defectos y pecados. El  bueno, el valiente, el héroe aparece como antipático o anacrónico, mientras que los cobardes, mentirosos, egoístas, ambiciosos, infieles… se presentaban como modelos de triunfadores o, simplemente, gente “guay”, divertida. El fiel a su pareja es un carca, mientras que el promiscuo es muy “progre”. El creyente es un raro, un friqui, y el materialista ateo o sin Dios, es un moderno que va con los tiempos, sin supersticiones ni antiguallas. Se ridiculizaban  la virtud, el honor, el valor de la palabra dada, el sentido de justicia…, y se admiraba al tramposo, al sinvergüenza, al canalla…

Un sociedad mostrenca, desespiritualizada, sin conciencia, anulada, esclavizada y miserable, donde el materialismo lo domina paulatinamente todo, reprimiendo la dimensión la espiritualidad humana. El vacío espiritual existente comienza a ser aterrador. “Ha llegado el fin de todo lo humano, cuando no queda otra cosa que la fe en los interese materiales”, decía Quintiliano. En ausencia de espiritualidad, sólo era posible construir una sociedad sin alma. Profanado lo más genuino del ser humano, su alma, el mundo podría acabar en el abismo.

No nos cabe la menor duda que el mundo se halla en una transición histórica de consecuencias impredecibles, pero sin duda lo que espera por delante es una anomalía. El mundo ha transitado un camino sin retorno. El momento de la verdad se acerca.

 

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[1] En Europa Occidental, por término medio, la criminalidad se ha multiplicado por 4 en las últimas cuatro décadas. En España, en número de homicidios que hace 40 años ocurrían en todo el país, es ahora el que tiene lugar únicamente en Madrid.

[2] La Organización Mundial de la Salud ofrecía recientemente estadísticas muy ilustrativas: por ejemplo, el suicidio es la primera causa de muerte de jóvenes entre 18 y 24 años en el conjunto de los países occidentales. En el mundo se suicidan 2.700 personas al día y 54.000 lo intentan; cifras que superan a la suma de las víctimas mortales de todas las guerras y homicidios que se producen en el planeta. En, por ejemplo, Nada menos que 3.529 personas (2.724 hombres y 815 mujeres) se quitaron la vida en un solo año, convirtiendo así al suicidio en la principal causa de mortalidad entre los hombres de 25 a 34 años. Todo esto sucede bajo ominoso silencio.

[3] Como profetizara el argentino Parravicini en 1937, refiriéndose, sin duda, a estos tiempos: “Llegará en el mundo el robo a ser natural costumbre y la estafa será costumbre natural. El asalto al prójimo será medio de vida y sostén político y la política asalto y ¡hasta la muerte!” Y en 1934, había dicho: “La bondad desaparecerá del mundo. El robo y el crimen se adueñarán del ambiente. La pureza de las criaturas será corrompida por el mal ejemplo de hogares desnaturalizados. Los casamientos irán en minoría, los amantes serán igual admirados. El hombre se dejará siempre seducir. Ellas serán las seductoras”.

Fraude fiscal masivo a través de la filial suiza del banco británico HSBC. Un fraude fiscal masivo (evasión de impuestos a través de paraísos fiscales) entre 100.000 clientes vips.

El propio banco recomendaba a sus clientes los mecanismos para las ‘cuentas negras’ y esconderlas en paraísos fiscales. Personas muy conocidas que se aprovecharon del secreto bancario. En el listado hay personas muy conocidas, como es lógico, y muy adineradas. Sólo 11.235 de esos clientes tienen domicilio en Suiza y entre el resto hay clientes de franceses  (9.187 franceses), británicos (8.844),  brasileños (8.667),  italianos (7.499),  españoles (2.694 clientes)… (09/02/2015.  “El mundo tiene un problema: el HSBC, el banco más grande, es también el más defraudador”, Rafael Esparza, en Hispanidad.com).

[4] La delincuencia juvenil va en aumento cada año. En España, por ejemplo, sientan en el banquillo 30.000 menores. En EE.UU. cada año envían a dos millones de adolescentes a prisión.

En una evaluación realizada en EEUU entre maestros de una escuela pública dio estos resultados que, comparados con la misma evaluación realizada la misma escuela en 1940, hablan por sí solos: y comparó.

Los peores problemas disciplinarios en 1940 eran:

1) hablar fuera de turno,

2) masticar chicle,

3) hacer ruido,

4) correr en los salones,

5) no formarse adecuadamente,

6) violaciones al criterio sobre el vestido,

7) tirar basura.

En nuestros días:

1) abuso de drogas,

2) abuso de alcohol,

3) embarazos,

4) suicidios,

5) violaciones,

6) atracos,

7) asaltos.

[5] En España, por ejemplo, las agresiones de los hijos hacia los padres y  las denuncias de aquellos por estos, iban en aumento. Las denuncias de padres a hijos han crecido un 60% en cuatro años. Unos 10.000 padres denuncias a sus hijos por pegarlos. En el siglo VI San Senanus dijo: “Entre el padre y su hijo, las litigaciones subsistirán. Las mujeres abandonaran sus sentimientos de delicadez, y habitarán con hombres fuera del matrimonio”.

[6] Únicamente en Francia, por ejemplo, más de cien mil cada año.

[7] Uno de cada cinco niños presenta problemas psicológicos serios: las enfermedades mentales (ansiedad, depresión y fobias principalmente) constituyen la causa más frecuente de baja escolar prolongada en adolescentes.

[8] En 2017 EE.UU. tenía más del doble de ateos que en 2007.

[9] El arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, finalmente ha hablado sobre la decisión que ha tomado de nombrar a ocho exorcistas para su diócesis debido al gran número de peticiones que les llegaban ante posibles casos de actividad demoníaca. La decisión que acaba de tomar el cardenal Rouco de nombrar a ocho exorcistas para la diócesis de Madrid no tiene precedentes en toda España y en su historia. La gran demanda que está recibiendo la archidiócesis de Madrid y de otras diócesis que no tienen exorcistas, solicitando ayuda para liberarse de posesiones demoníacas, o bien de influencias maléficas (amarres, magia negra de brujas y quiromantes, mal de ojo, echadores de cartas y esoterismos varios, incluído el reiki), llevó al cardenal Rouco Varela a nombrar, de golpe, a ocho exorcistas para atender esta enorme avalancha de peticiones.

El exorcista de Barcelona dice que «en los 2 ó 3 últimos años hay más demanda» atiende unos 15 casos a la semana.

Ante la avalancha de posesiones, el obispo de Milán eleva de 6 a 12 número de exorcistas. Unos 100 exorcistas hay en toda Italia, 20 de ellos se encuentran en Sicilia.

[10] Manuel Guerra, el mayor experto de la Iglesia española en este tema, asegura que más de 6.000 personas adoran a Lucifer en nuestro país y ha catalogado hasta 54 grupos diabólicos.

EL esoterismo entre los jóvenes constituye un fenómeno de carácter mundial. El prestigioso “Times” informa sobre la proliferación de sitios satánicos en Internet. Sólo en Gran Bretaña operan más de mil sectas o cultos satánicos, espiritistas, etcétera”.

En Italia se vive un auténtico «boom» de sectas, un fenómeno sin parangón con el resto de los países occidentales.

Alarma en Italia por sus 8.000 sectas satánicas y más de 600.000 adeptos.

Hay numerosas sectas satánicas en Italia, por ejemplo, en Turín, donde el arzobispo ha tenido que nombrar a cuatro nuevos exorcistas porque hay unas 40.000 personas involucradas en sectas satánicas.

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