En la liturga del día de hoy, 27 de octubre, el evangelio (Lc 13,18-21)) nos hablan de la esperanza del reino o reinado de Dios. Es decir, la gloria de Dios, el dinamismo de su gracia, animando la existencia con la santidad de la vida trinitaria, que Jesucristo, encarnándose, ha hecho presente en la tierra, y con el envio del Espíritu Santo vivifica y expande su dinamismo de amor.
Los efectos de creer
«Una creencia es verdadera si produce unos resultados que permiten intensificar la vida» (Unamuno)[1].
La fe que no vitaliza, que no se traduce el resultados, en obras -que diría el apóstol Santiago en su carta- es una fe muerta. O sea, como si no existiera.
Amar a Dios sobre todo y al prójimo como a uno mismo
En el Evangelio (Mt 22, 34-40) de la liturgia del día de hoy, 25 de octubre, Jesús nos viene a decir que la pertenencia al reino de Dios pasa por vivir según estos dos principios fundamentales o actitudes vitales, como los expresan estos dos mandamientos: son los mandamientos: «El primero es: “amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”».
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El dar fruto o no darlo
En el Evangelio (Lc 13, 1-9) de la misa de hoy, 23 de octubre, Jesús nos habla de la necesidad de arrepentirse y cambiar, para dar fruto, porque de lo contrario, si vuestro corazón permanece baldío, inútil, sin fruto, sin el fruto de las buenas obras, será cortado, perecerá.
El castigo o «día de la ira». Tres días de oscuridad
Cuando llegue «el Gran Día de su cólera y ¿quién podrá sostenerse?» (Ap 6,17).
El día de la ira –Dies Irae– es una profecía incontestable: Seguir leyendo «El castigo o «día de la ira». Tres días de oscuridad»





