La tibieza tiene algo de empalagosa mediocridad, de náusea, y con razón dice la Sagrada Escritura: “Esto dice el Amén, el testigo fiel y veraz, el principio de la creación de Dios. Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero porque eres tibio, ni frío ni caliente, estoy a punto de vomitarte de mi boca. Porque dices: `Yo soy rico, me he enriquecido, y no tengo necesidad de nada´; y no sabes que tú eres desgraciado, digno de lástima, pobre, ciego y desnudo.” (Ap 3,14-17). En algo así estamos o nos encaminamos a toda velocidad. De modo que es una perspectiva existencial poco aragüeña.
¿El infierno vacio?

En su día, el papa Francisco, en una entrevista[1], afirmó que le gusta pensar que el infierno está vacío. Con su bonhomía misericordiosa, ha manifestado concretamente: «Lo que voy a decir no es un dogma de fe sino algo personal: me gusta pensar que el infierno está vacío, ¡espero que sea una realidad!»
Pensamientos de Fe (176)
- La lógica de mínimos, y la lógica de máximos. Una ética ramplona, o la santidad, «una ética perfecta, a medida de la voluntad de Dios.
San Sebastián, 20 de enero
Hoy celebramos la festividad de san Sebastián. Un santo, de hace 17 siglos, que en los tiempos actuales tiene mucho que decir. Donde los creyentes se ven tan perseguidos y han de mantenerse firmes en la fe como él hizo.





