La colonización cultural de Occidente a África y otras partes del mundo

La cultura de Occidente -o primer mundo- es de una frivolidad absoluta, sin substancia, inestable, infiel y pasajera. Y esta efímera caprichosidad en la manera de vivir -o cultura, de cultivar la propia existencia- es lo que el mundo vanguardia del mundo está transmitiendo a todo éste.

El mundo poderoso, del progreso, la tecnología y la abundancia, etc. se cree de cultura superior que exporta a toda las partes del mundo, con sus descomunales medios de comunicación (en todas sus versiones: prensa, televisiones, internet, cinematografía…). Se cree -acríticamente- estar en la verdad y en la cultura mejor; pero se equivoca, por su progreso material no significa que lo sea en todos los sentidos ni por supuestos es garantía de que sea humano. Sin lo humano -en su sentido más noble- no hay autentica cultura.

A este respecto nos hacemos eco de unas declaraciones -en una entrevista recogidas en Gaudium Press– del El Cardenal Wilfred Napier, Arzobispo emérito de Durban, es una de las grandes figuras de la Iglesia en África.

“La familia es de enorme importancia en África. Cuando dos personas se casan, son dos familias las que se ponen de acuerdo, no solo dos individuos, esto es sólo una muestra de cómo vemos la familia. Pero ahora, con la influencia de Occidente, y sobre todo con los programas para `modernizar´ África, algunos de esos valores se han dejado de lado”.

Desgraciadamente se esta imponiendo un tipo de familia que ya nada tiene que ver con la tradicional, con grandes y numerosos vínculos y para siempre, forjada con el tiempo, fuerte y segura. Ahora es surgida de un día (o unas horas) para otro; de relaciones plenas (sexualmente hablando) inmediatas, todo muy superficial e inestable, con poco arraigo y compromiso con vocación de durar, etc.

“Hace algún tiempo escribí un artículo en un periódico quejándome de cómo se nos obligaba a ciertas condiciones con la ayuda que se nos ofrecía. Escribí en particular sobre Estados Unidos. Recibí un correo electrónico muy enfadado del cónsul general en el que me decía: `¿De dónde he sacado esta idea?´ Pero entré en Internet y, en dos minutos, encontré a Hillary Clinton haciendo esas amenazas en África central, donde estaba de visita, diciendo: `a menos que hagáis X, no vais a conseguir Y´”.

 “De forma que en este momento se les dice a muchos países: ‘A menos que hagáis X, a menos que reconozcáis los matrimonios homosexuales, no vais a recibir ayuda’. Esto es muy fuerte. Y es una amenaza para los países que necesitan ayuda urgentemente.”

Es conocido en chantaje que somete la ONU, el FMI y ONGs a los pueblos deprimidos del tercer mundo si quieren ayudas económicas…, a cambio -poco más o menos- tienen que adoptar las políticas anticonceptivas o abortivas que les dicten. Vean esto último: La plataforma internacional Aministía Internacional exigió a los diputados de la Asamblea Legislativa de El Salvador la “despenalización completa del aborto”

 “Creo que lo principal que Europa puede aprender de nosotros, y también América, es esto: en África la fe es fuerte, no porque seamos mejores personas, moralmente o lo que sea, sino porque la gente se da cuenta de que necesitamos a Dios. No tenemos todo a nuestro alcance, dependemos de otros para muchas cosas, así que entendemos bien que dependemos de Dios.”

“Y creo que esta toma de conciencia de hasta qué punto confiamos realmente en Dios, dependemos de Dios, marca la diferencia en el nivel de fe y en la forma de relacionarse con Dios. Creo que esa es una de las principales diferencias [entre África y Occidente].”

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