Categoría: NOM

La diabólica “ley del odio”

Resulta sorprendente que aquellos que -a sabiendas o no- hacen el juego al diablo resulten ser los mismos que utilizan lo más propio del diablo el odio -lo opuesto a Dios amor- como arma detestable de ataque; es decir, se ataca a aquellos que están por el amor imputándoles el delito de hacer lo que no les es propio, odiar; en suma, les acusan de ejercitar aquello diabólico del odio, cuya esencia, dueño y señor es Satanás, justamente a los que los inventores de la ley del odio admiran. A esta cosa retorcida cosa siniestra estamos llegando en este tiempos.

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La Progrecracia

El poder progre cada vez más intervencionista invade parcelas de libertad de personas y sociedades; se inmiscuye en la vida de la gente de tal forma que bajo una apariencia proteccionista va ganando terreno en imponer su voluntad, recortando derechos y haciendo que todos los ciudadanos piensen según pretende.

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Plutócratas que dan qué pensar

Bill Gates, George Soros, Warren Buffett, Mark Zuckerberg, Jeff Bezos y otros de la “pandi” de plutócratas que están decididamente por arreglar el mundo. ¿Quién les ha nombrado dignos de tal misión? ¿Qué autoridad se atribuyen para intervenir en la vida de la gente? ¿Es legítimo inmiscuirse en los gobiernos de los pueblos y del planeta entero y en las vidas de los ciudadanos, a base del poder que les proporciona el dinero?

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Leviatán

Este es el nombre que Hobbes puso a una obra suya, y hacia referencia al Estado. En este título, se recoge como nunca la expresión más acertada de cuanto quiere significar. Como ustedes saben -aunque ya el analfabetismo cultural-religioso alcanzan dimensiones jamás conocidas-, Leviatán en la Biblia de donde procede el término es el demonio, príncipe de las tinieblas, que pretende apoderarse del mundo.

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La objeción de conciencia

Cabría citar para aquellos -gobiernos estatales de Occidente, principalmente- que pretenden imponer su voluntad -legislar todo e intervenir en todo- a los demás -ciudadanos- hasta en lo más personal, por encima de todo y al coste que sea, aquellas palabras del alcalde de Zalamea: “Al Rey, la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma, y el alma sólo es de Dios”.

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