Fuerzas inmundas

Los influencers demoniacos tienen cada vez más poderío y se dejan notar palmariamente en los acontecimientos actuales en todos los niveles de las gentes y de la marcha del mundo.

Hace tiempos publicamos un artículo titulado, “El poder a Satanás (por 100 años)“, en que tratábamos de la virulenta acción maligna que se palpa en la marcha del mundo, efecto de la capacidad de actuar las fuerzas inmundas en medio de él, como nunca antes.

Vean ustedes en qué cosas se está dando el reinado de las tinieblas:

Ya son clásicos los asuntos en que el mal manifiesta su poder descaradamente y sin ningún revoco de disimulo: el aborto, la eutanasia… que cada vez más avanzan -“progresan”- hacia cotas de mayor vesania, con la aquiescencia de los Estados y de la ONU. Ahora, aprovechado el fenómeno de la pandemia el aborto y la eutanasia han disparado su implantación en mayor medida. 

Además, ¿dónde se ven estas influencias inmundas, demoniacas, en estos momentos históricos?

Con la existencia de Covid-19 se ha limitado la Eucaristía y la asistencia a los templos, impidiendo su celebración y cerrando las puertas o limitado exageradamente la presencia de feligreses en el culto. En ninguna otra actividad o concentración humana se ha limitado a tal extremo la presencia de personas. Y esto, sabiendo como se sabe, que en las iglesias es donde meno o nada se ha dado contagios.

El caso de lo ocurrido en EE.UU. de estos días de alojamiento de Trump del poder es absolutamente inquietante: Hasta el momento de las elecciones no había día que se diera alguna manifestación con la muerte de alguna persona de color, pasadas las elección han desaparecido por completo, ¿por qué? Al día siguiente de las elecciones, justamente al día siguiente, aparecen sorpresivamente varias vacunas contra la epidemia, ¿por qué?… Amén de la persecución mediática de todos poderes contra Trump durante toda su legislatura, ¿tal vez era por oponerse a los planes del NOM?

Las “redes sociales” se han convertido en un instrumento más de control social y de manipulación a escala global. Censuran inquisitorialmente cuentas de personas y organizaciones con el argumento de las fake news, de fomentar el odio… y cosas por el estilo; a la vez que estrangulan a la competencia, que está por la libertad, como Parler. Se han convertido en los guardianes de lo políticamente correcto y se prestan coartando libertades al servicio del globalismo cada vez más imperante e intolerante.

Otra hecho (este referido a España, pero que vale como ejemplo más general) es lo que se deriva en un fenómeno como lo de la nevada caída estos días -la mayor en 70 años- que ha puesto de manifiesto una situación extraordinariamente complicada para la población. Mucha gente aportó su ayuda limpiando aceras, etc., para facilitar el transitar de los vecinos y que no hubieran tantos accidentados por caídas. Esta actitud loable, de participación generosa ciudadana, fue recriminada por los políticos gobernantes, en estos términos: “que nadie coja palas ni limpie las aceras. Esto no lo tienen que hacer los particulares sino el sector público; que nadie haga nada, que lo haga el Estado”. Son palabras -más menos- textuales del ministro de Fomento del Gobierno socialcomunista. Que las haga por intereses políticos, como autodefensa ante las críticas por la pasividad de la Administración, es posible; pero junto a esto, hay algo más grave -siniestro, tal vez-, el intento por limitar la acción de las personas, de neutralizar su participación solidara, su libertad de iniciativa colaboradora, etc., y hacerla desaparecer y ser sustituida por la presencia omnipotente del Estado convertido en su semidios que interviene en todo de las vidas de las personas. Esta actitud se comprueba en otra cuestiones como es el avasallamiento a impuestos a las personas, autónomos y pequeñas empresas, estrangulándolas en sus beneficios y ahorros, minimizado su poder y haciéndolas dependientes de un Estado dadivoso, que somete a todos sus ciudadanos al vasallaje más indigno y destructor de la iniciativa privada y de la libertad en general, incluidas instituciones (como las religiosas, educativas, familiares, empresariales, etc.).

Y, por último, para no alargaros más, mencionar el estruendoso silencio que se da a nivel mundial sobre las acciones y comportamientos de los regímenes comunistas de China y Venezuela, o los constantes actos terroristas del yihadismo islámico y otras acciones en ambientes hinduistas contra la libertad religiosa, especialmente contra los cristianos. De todo esto (la miseria hasta el hambre de la población, asesinatos, torturas, secuestros, amenazas, encarcelamientos, campos de concentración, etc.) no se dice nada;  de esta masiva cantidad de personas que están sufriendo estos dramas este mundo, que está bajo la influencia de las fuerzas inmundas callan y apañan. El poder de las tinieblas se expande.

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