Jim Murphy durante un tiempo buscó tesoros bajo el mar, pero Dios le hizo buscarlos en los corazones. Ha presidido a 9 millones de católicos carismáticos en EEUU.
Jim Murphy nació en 1952 en una familia católica en Detroit, Michigan. Estudió en un colegio católico, y con sus dos hermanos acompañaba a sus padres a misa cada domingo. En casa, solían rezar juntos por la noche. Como es común, a los 16 años empezó a cuestionarse su relación con la fe. «¿Creo en esto por mí mismo?», se preguntaba. Y ¿qué sentido tenía vivir? ¿Para qué? Inició una búsqueda y «pronto me di cuenta de que buscaba algo que el mundo no podía darme». Pero eso no era ningún consuelo. Una experiencia mística en la noche «Y entonces noté en mi corazón una voz que me hablaba. No era una imagen o una sensación. Eran palabras. Era un mensaje con palabras, muy claras, precisas. Me decían: «Has intentado encontrar la forma de ser feliz, pleno. Siempre tú, tú, tú. Nunca me dejaste ser parte de tu vida«. «Supe que era Jesús. Tuve la sensación de que Dios me estaba ofreciendo su ayuda para mi vida. Y tuve una visión, muy clara. Era como ver un vídeo. Veía a Jesús en la Cruz. Estaba vivo en la Cruz, sufría de forma horrible, yo veía la sangre y las heridas, era terrible. Y me dijo: «cuando pasé por esto, no pensaba que tu respuesta sería, simplemente, ir a misa o ayudar en la parroquia. No pasé esto sólo para que vayas a misa. Pasé esto para que seamos amigos y para ser parte de tu vida». «Y toda mi comprensión de lo que era ser cristiano cambió. Entendí que ser cristiano no es hacer cosas. Entendí que es una actitud. Que Jesús quería más. Sí, claro que es bueno ir a misa. Él no estaba criticando la misa o la Iglesia: me estaba reclamando a mí.» Predicador desde los 17 años Pero llegó un momento en que decidió dedicarse al Evangelio a tiempo completo. «Sentí que Dios me decía que hay muchos tesoros que rescatar, que no están bajo el mar sino en los corazones de la gente«, explica. Cruzando EEUU a pie con la cruz Perspectiva para evangelizar «Me gustaría que el Sínodo de Nueva Evangelización no se quede sólo en documentos para que lea la gente», comenta Jim. «Le pido a Dios que haya un gran movimiento del Espíritu Santo y que la Iglesia salga a la calle, al mundo». El papel de los nuevos métodos Escuchar mucho antes de hablar Por otra parte, añade, «hay que dejar espacio al Espíritu Santo, dejar que Jesús actúe, confiar en Él más que en el método, por bueno que sea«. Es bueno invitar a retiros, charlas, encuentros, afirma, pero para eso antes hay que hacer una conexión personal. «Sin la conexión personal, sólo los que ya son creyentes vienen a nuestros programas o encuentros. Está bien encontrarse, pero si no vienen alejados, no es evangelizador«. ¿Laicos evangelizadores con sueldo? «Por un lado, si se quiere calidad y eficacia, es necesaria cierta profesionalización. Es cierto que para evangelizar es mejor un buen cristiano con algo de habilidad musical, que un magnífico músico con sólo un poco de cristianismo. Yo mismo toco la guitarra y muchas veces he pensado: me da igual como suene mientras la gente se acerque al Señor y lo ame. Pero si me oyes cantar horriblemente Vive Jesús El Señor, no te atraerá. Quizá necesitamos un Hillsong católico«, plantea, refiriéndose al grupo evangélico profesional de música cristiana que mueve masas y vende cientos de miles de discos. «Quizá ha llegado el momento de rezar y ayunar y pedir al Señor un Hillsong católico. La música es poderosa, toca el corazón de la gente. Los católicos tenemos buenos músicos. Ellos saben que son buenos, pero se dedican sólo a tiempo parcial al evangelio. La profesionalización tiene un cierto riesgo de engendrar soberbia y, con el orgullo, Dios puede retirar tu don. Por eso hay que formar para la humildad.» Invertir para mejorar http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=25571 |
Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

