Día contra la violencia machista

Es horrorosa esta cuestión que parece no tener fin. Se creía que era algo del pasado, del machismo cavernario, sin embargo, ya entrado el siglo XXI, no ceja de producirse con pertinaz regular estadística esta maldita y sangrante lacra epidémica…

En España, el número de unas sesenta mujeres asesinadas por celos posesivos de sus parejas asciende a 60 al año. No hace mucho, no más de 20 años, la izquierda política y social achacaba los asesinatos de este tipo al machismo cultural y educacional procedente del régimen franquista; pues, ya han pasado de aquel casi 50 años, y desde que se tienen cifras estadísticas, 2003, las cifras, peso a todos los planes de estudios escolares habidos y por haber (la mayoría de corte progre acérrimo), nada, que seguimos invariablemente instalados en esa cifra. A lo que hay que añadir, los millones y millones invertidos en publicidad y en subvenciones a organizaciones del rama. Pero nada.

Ah, y países que como Los países miembros que encabezan la lista de casos de violencia machista son Dinamarca, Suecia, Reino Unido, Francia, etc., más que duplican las cifras españolas. Y estos, que se dicen tan progresistas, modernos, avanzados, o como Francia, tan lacia, masona, tan chauvinista, tan progre, tan racionalista, tan revoluciones iluministas del 1789 y del mayo de 1968, tan tan… y sin embargo hay la tienen con unas tasas elevadísimas de violencia machista. En fin, una pena… Acertadamente se dice “el sueño de la razón producen monstruos”, también en este triste tema.

Hay tal vez algo atávico…, genital, de testosterona, etc., que sumada a una cultura bastante violenta, de películas, series, realities, noticias, etc. donde la agresividad en una forma común de marcar el terreno y resolver los problemas, la crueldad de imágenes, lo morboso, el terror, lo gore, etc., se ha convertido en “alimentos” diario para todos los públicos, hasta para los más infantes. Luego nos sorprendemos de la violencia de todo tipo que se suscita en nuestras sociedades que se tienen por tan desarrolladas.

El feminismo insiste erradamente en que se trata de una violencia contra la mujer por el hecho de ser mujer. Por ahí, si se parte de este principio de salida, no se van a encontrar soluciones, que tienen que ser mirando a las causas que son múltiples y que sumadas en un único individuo y todas a la vez producen efectos demoledores. Es simplista lo de las feministas radicales tratando de resolver un asunto complejo a base principalmente de leyes coercitivas y de acosar judicialmente a los hombres, a todo hombre y en cualquier momento; provocando discriminación por el simple hecho de ser varón. Esto lo que hace es crear un enrarecido clima entre los géneros, cuyas consecuencias sociales verdaderas están por llegar.  

 

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