Pederastia (y III)

Algunas reflexiones esclarecedoras nos harán ver en su justa proporción y medida el tan llevado y traído tema lacerante de la pederastia del clero católico (en su dimensión española).

Se ha creado una «Infancia Robada», la primera y única asociación de víctimas de abusos en España, la componen unos pocos; pero que dada su protagonismo en los medios (de izquierdas, como el grupo Prisa, donde es obsesivo) tiene una repercusión sobredimensionada. Tal vez -y seguro- lo es porque se dedica esta asociación a casos en ámbito de la Iglesia católica, que no de otras instituciones religiosas o no, o de otros ámbitos sociales. (En la Cadena Ser, en el noticiero de las 14:30, no hay día que no metan alguna noticia, por nimia que sea o refrita, sobre el asunto).

No nos cabe la menor duda que se pretenden descrédito de la Iglesia católica, su desestabilización, el cuestionamiento de su doctrina, moral… y el derribo del celibato. Todo ello con el fundamental propósito de eliminar a la Iglesia de cualquier influencia social, de su repudio, de rechazo a su Evangelio, de su fe y, en definitiva de Cristo y de Dios.

Lo triste para la Iglesia es que, aunque tome medidas efectivas para evitar que vuelva a suceder, siempre habrá -por pequeño y excepcional que sea- algún caso inevitable (por perversión o enfermedad -aunque sólo sea por estadística-). Y dada la insaciable ferocidad de algunos medios de comunicación, siempre encontrará en ello algo de carnaza…

Hay que precisar algunos datos: los abusos sexuales a menores cometidos por el clero católico: el 80% de las víctimas son de sexo masculino y por encima de los 14 años.

Es decir, matizando:

  • que en su mayoría son casos con adolescentes, no propiamente con niños. Luego, el daño a la víctima, su indefensión, etc., no es la misma.
  • que son con chicos, no propiamente con chicas. Lo que significa que en su mayoría son casos de homosexualidad. Por lo que cabe colegir que en la homosexualidad, dada que siendo un 4% del 100, producen el 80% de los casos, se da una pulsión mayor («e irrefrenable») que en los casos de heterosexuales.
  • que no son abusos sexuales, no agresiones sexuales. En los abusos no hay violencia, cosa que si se da en las agresiones sexuales.

Según un informe (léalo aquí) del Ministerio de Interior español sobre delitos sexuales con los datos hasta 2017, cuando las víctimas son menores de edad, el 80% de los abusos sexuales (sin violencia) y agresiones sexuales (con violencia) se ejercen contra chicas, no contra varones.

En la sociedad, el 80% de abusos a menores es a chicas; en la Iglesia, es a varones. De lo que se deduce que no es una cuestión sobrevenida por el celibato (Ah, y que dicho de paso, en otras confesiones, que carecen de él, cuyo clero está casado, se da con mayor profusión; aunque no aparezca en los medios)

De 45.000 denuncias, apenas un 100 hacen referencia a miembros de la Iglesia. La sociedad laicista sí tiene un problema muy serio, y va en aumento; aunque no se quiera enterar, y no tanto la Iglesia.

Ese gran número de víctimas del laicismo parece no importar, ni hay asociaciones ni medios de prensa que les de cobertura. Ahora, los casos abundan, van en aumento: las enfermedad mentales por sexualidad pornográfica, por abusos y, sobre todo, agresiones, violaciones, sexuales, etc. Pero nada, de eso, silencio (complicidad con el diablo, y sin saberlo, o sí).

ACTUALIDAD CATÓLICA

 


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