Algo que llama la atención es la preocupación de la Virgen por la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María por parte del Papa y todos los obispos, para que Rusia no esparciera sus errores por el mundo. Es decir, el pensamiento marxista materialista se expendiera por el mundo contaminando a toda la humanidad.
Aún cuando el comunismo parece haber sido desterrado… (vencido con la caída del muro de Berlín, y poniendo entre paréntesis el caso de China -al menos por entonces- y poco más), el comunismo que inexistente -exterminado-, sin embargo sigue existiendo de la manera más peligrosa y culturalmente más activo que nunca, como serpiente que se haya camuflado de la dialéctica política, para mutarse en idolología social, en cultura materialista, cada vez con más predicamento y pujanza; de esta permuta de clamiujafe está el wokismo. El marxismo cultural está imponiendo como verdad única, como «la dictadura del pensamiento». Este es, sin duda, el peligro real al que hacía referencia la Virgen de Fátima.
Se está llegando a tocar hueso. Es decir, estamos en el tuétano de la realidad, que se trata de descomponer hasta eliminarla. Hablando más claro, se ha ahondado en un pensamiento disparatado, alimentado en foros universitarios, en profesores, escuelas, corrientes de pensamientos ateas e inhumanas, hasta llegar a la locura que hace decir que la realidad no existe, los hechos no son y la naturaleza es maleable y alterable a capricho. El ser humano es una construcción, es decir que podemos hacer de él lo que queramos que sea, al margen de biología y naturaleza. Niega al cuerpo humano un fin, un proyecto; en otros términos, una naturaleza propia, preestablecida. Es el pecado más grave, el de los orígenes, el de rebelión contra lo establecido por Dios. Es la soberbia que cree crear al margen del Creador, renegando de Él, de su obra, para tras llevarla al caos, recrearla a su gusto.
Todo este intento de alterar la realidad lo estamos viendo plasmado hoy mismo en: la ideología de género, el globalismo ideológico, el feminismo radical de término inclusivos (pues, piensan que estructuralistamente: el lenguaje el que crea la realidad), uniformización de todo y eliminación de lo distinto, el relativismo moral, la aniquilación de la naturaleza humana, de anulación de la conciencia; el adoctrinamiento en las escuelas desde prematura edad en una sexualidad destructora la moral sexual tradicional, con el consiguiente debilitamiento la familia, etc., no es sino producto de las tinieblas que están envolviendo al mundo.
El marxismo cultural -obra de la Escuela de Frankfurt- ha traducido el marxismo desde la economía a los términos de cultura. Pero de una manera irracional e inhumana.
Muchos de estos pensadores, que acogieron el marxismo reelaborando y dándolo un alumbramiento cultural, fueron gente disparatada, desquiciada mentalmente . Y no cabe la menor duda que -como en otros sectores, como en la música rockera, en la política…- fueron captados por la fuerza del Mal que opera en el mundo y los indujo a reconstruir el marxismo y expandirlo.
Muchos esto promotores de estas diabólica cultura gente desquiciada: Michel Foucault, W. Althuser, Bataille, Reich, Kinsey, E. Fischer, M. Drago y E. Frankfurt , Margaret Sanger, K. Millet, Shulamit Firestone, etc.
Y en esta estamos; en esto tan dramático y definitivo. Esto lleva a la humanidad a un estado total de pecado, a una connivencia estructural con el mal. Se trata en realidad de una cultura diabólica, que acompañaría a la presencia del Anticristo. Cuyo afán sería debilitar y de hecho exterminar la cultura occidental basada en los valores del cristianismo. Y esto es algo que está sucediendo en nuestros días de manera imparable.
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