Parejas civiles y matrimonios religiosos. Sobre las palabras del Papa a cerca de las uniones civiles…

PapaFrancisco-DanielIbanez-ACIPrensa-21102020

La opinión de Actualidad Catalítica  ante el revuelo causado por las palabras del Papa sobre las parejas homosexuales en cuanto a su ordenación -formalización u legalización- civil: “Las personas homosexuales tienen derecho a estar en la familia. Son hijos de Dios, tienen derecho a una familia. No se puede echar de la familia a nadie, ni hacer la vida imposible por eso”. “Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil. Tienen derecho a estar cubiertos legalmente”.

Las declaraciones -según Aciprensa- aparecen en “Francesco”, un documental sobre la vida y el ministerio del Papa Francisco que se estrenó el 21 de octubre en el Festival de Cine de Roma y se estrenaría en América del Norte este domingo. Las palabras del Papa se recogen en un fragmento del documental que reflexiona sobre el cuidado pastoral para aquellos que se identifican como LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales).

Consideramos:

Esto lleva a pensar en lo de las dos ciudades (la secular y la de Dios) de san Agustín, o también en la expresión lapidaria de Jesús: “dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es Dios”.

De lo cual se deduce que lo civil, lo laico, tiene su autonomía, sus categorías propias, respetables; es decir, las cosmovisiones humanas puede ser distintas de las de los creyentes, y por eso no hay que avasallarlas: Dios ofrece, no impone. De modo que el que el mundo no acepte ni asuma el concepto -por ejemplo- de pecado, en sentido estricto es algo legítimo, al igual que el que una persona se declare atea.

Por todo ello pensamos que nada nuevo ha venido a decir el Papa -otra cosa es que suene como a titular rompedor de apertura de noticiarios-; el apoyo del Papa Francisco a las uniones civiles homosexuales no significa un cambio en la doctrina.

Las parejas no-creyentes pueden y es legítimos y necesario que se regulen legalmente por -entre otras cosas- las responsabilidades que de cualquier vinculación se puedan derivar.

El pronunciamiento del Papa sobre estos asuntos que son estrictamente civiles, que van más allá de su ámbito religioso y que afecta a los matrimonios, no van más allá de una opinión “casi incensaría” (por calificarla de alguna manera), que se presta a “desconcertar” un poco -no mucho- a los fieles creyentes.   

En fin, que el ningún caso hay que ver nada en todo esto que tenga que ver con la consagración sacramental de las uniones civiles (homosexuales o no) ni tampoco (en su versión más light) su bendición. Para nada. La iglesia no puede bendecir el matrimonio entre personas del mismo sexo porque no se puede bendecir lo contrario a la voluntad divina.

Esto es inamovible, palabra eterna de Dios:         

“Dios creó el hombre a imagen suya…hombre y mujer los creó” (Gn 1,27). “Creced y multiplicaos” (Gn 1,28); “el día en que Dios creó al hombre, le hizo a imagen de Dios. Los creó varón y hembra, los bendijo, y los llamó “Hombre” en el día de su creación” (Gn 5,1-2).

Lo que dice sobre la homosexualidad la Iglesia Católica en su Catecismo:

2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen síquico permanece ampliamente inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19,1-29; Rm 1,24-27; 1 Co 6,10; 1 Tm 1,10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados (CDF, decl. “Persona humana” 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una complementariedad afectiva y sexual verdadera. No pueden recibir aprobación en ningún caso.

2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente radicadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor, las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante las virtudes de dominio, educadoras de la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.

ACTUALIDAD CATÓLICA