Es mucho lo que está en juego, y cada día lo va a estar más, porque se palpa en el sentir de la gente que algo está pasando o a punto de pasar, hay algo… Sospechamos que en los años inmediatos van a suceder cosas que no creeremos.
El mundo va a una velocidad de vertigo. Se ha acelerado de tal forma que en pocos años, en los de una generación, esta cambía de mentalidad varias veces, algo que ocurrìa tras muchos años, centurias. Es algo asombroso,, a simple vista y sin entrar a hacer jucidio de valor.
Por ello, se necesitan contemplativos, almas de Dios, profetas, personas abrazados por el fuego divino, repletos de fe, entregados a la voluntad de Dios, como brasas ardientes hasta consumirse en el amor de divino.
Un santo profesor que tuve, Antonio Hortelano, decía hace años: «Hoy el mundo necesita más que nunca de una vuelta a la contemplación… El verdadero profeta de la Iglesia del futuro será aquel que venga del `desierto´ como Moisés, Elías, el Bautista, Pablo y sobre todo Jesús, cargados de mística y con ese brillo especial que sólo tienen los hombres acostumbrados a hablar con Dios cara a cara.
El mundo necesita de estos personajes -a veces, o muchas veces, anónimos- perdidos en cualquier recóndito lugar —claustros, parroquia, ermita, paraje o en mdio de la ciudad, entre la muchedumbre— que silenciosamente, con absoluta humildad y en la indiferencia más absoluta, pasando desapercibidamente para el mundo, de alguna manera que nosotros, entendidos según el mundo, no alcanzamos a comprender ni descubrir, sostienen el mundo. Y todo ello, porque Dios, en místicamente, misteriosamente, lo ha querido así.
Siempre viene a la mente pasajes de las Sagradas Escrituras, en que se dan acontecimientos de una relevancia extraordinaria para muchos, y en la que apenas unos pocos juegan un papel excepcional. Porque Dios lo ha dispuesto así, efecto de su misericordia, que doblega la balanza del lado en que Él está, aunque sea un resto minúsculo.
Génesis 18
17 Dijo entonces Yahveh: «¿Por ventura voy a ocultarle a Abraham lo que hago,
18 siendo así que Abraham ha de ser un pueblo grande y poderoso, y se bendecirán por él los pueblos todos de la tierra?
19 Porque yo le conozco y sé que mandará a sus hijos y a su descendencia que guarden el camino de Yahveh, practicando la justicia y el derecho, de modo que pueda concederle Yahveh a Abraham lo que le tiene apalabrado.»
20 Dijo, pues, Yahveh: «El clamor de Sodoma y de Gomorra es grande; y su pecado gravísimo.
21 Ea, voy a bajar personalmente, a ver si lo que han hecho responde en todo al clamor que ha llegado hasta mí, y si no, he de saberlo.»
22 Y marcharon desde allí aquellos individuos camino de Sodoma, en tanto que Abraham permanecía parado delante de Yahveh.
23 Abordóle Abraham y dijo: «¿Así que vas a borrar al justo con el malvado?
24 Tal vez haya cincuenta justos en la ciudad. ¿Es que vas a borrarlos, y no perdonarás a aquel lugar por los cincuenta justos que hubiere dentro?
25 Tú no puedes hacer tal cosa: dejar morir al justo con el malvado, y que corran parejas el uno con el otro. Tú no puedes. El juez de toda la tierra ¿va a fallar una injusticia?»
26 Dijo Yahveh: «Si encuentro en Sodoma a cincuenta justos en la ciudad perdonaré a todo el lugar por amor de aquéllos.
27 Replicó Abraham: «¡Mira que soy atrevido de interpelar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza!
28 Supón que los cincuenta justos fallen por cinco. ¿Destruirías por los cinco a toda la ciudad?» Dijo: «No la destruiré, si encuentro allí a 45.»
29 Insistió todavía: «Supón que se encuentran allí cuarenta.» Respondió: «Tampoco lo haría, en atención de esos cuarenta.»
30 Insistió: «No se enfade mi Señor si le digo: “Tal vez se encuentren allí treinta”.» Respondió: «No lo haré si encuentro allí a esos treinta.»
31 Díjole. «¡Cuidado que soy atrevido de interpelar a mi Señor! ¿Y si se hallaren allí veinte?»
32 Respondió: Tampoco haría destrucción en gracia de los veinte.» Insistió: «Vaya, no se enfade mi Señor, que ya sólo hablaré esta vez: “¿Y si se encuentran allí diez?”» Dijo: «Tampoco haría destrucción, en gracia de los diez.»
33 Partió Yahveh así que hubo acabado de conversar con Abraham, y éste se volvió a su lugar.
Lucas 17
20 Habiéndole preguntado los fariseos cuándo llegaría el Reino de Dios, les respondió: «El Reino de Dios viene sin dejarse sentir.
21 Y no dirán: “Vedlo aquí o allá”, porque el Reino de Dios ya está entre vosotros.»
22 Dijo a sus discípulos: «Días vendrán en que desearéis ver uno solo de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis.
23 Y os dirán: “Vedlo aquí, vedlo allá.” No vayáis, ni corráis detrás.
24 Porque, como relámpago fulgurante que brilla de un extremo a otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su Día.
25 Pero, antes, le es preciso padecer mucho y ser reprobado por esta generación.
26 «Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre.
27 Comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca; vino el diluvio y los hizo perecer a todos.
28 Lo mismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían;
29 pero el día que salió Lot de Sodoma, Dios hizo llover fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos.
30 Lo mismo sucederá el Día en que el Hijo del hombre se manifieste.
31 «Aquel Día, el que esté en el terrado y tenga sus enseres en casa, no baje a recogerlos; y de igual modo, el que esté en el campo, no se vuelva atrás.
32 Acordaos de la mujer de Lot.
33 Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará.
34 Yo os lo digo: aquella noche estarán dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro dejado;
35 habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra dejada.»
36 Y le dijeron: «¿Dónde, Señor?» El les respondió: «Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán los buitres.»
Amén,
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