La soberbia humana: reorganizar la vida, según nos plazca; al margen de la voluntad de Dios.

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Es obvio que cada vez más el ser humano, interpretando su autonomía como una hacer lo que mejor le cuadre o acomode; es decir, le plazca o interese al capricho surgido de una concepción estrictamente materialista del ser y la vida.

Esta concepción o cosmovisión que reduce todo estrictamente  a la materia, trastoca el sentido de la dignidad, la felicidad y la plenitud humana. Según esto, pues, todo hacer y comportamiento humano vendrá determinado, sin más, por un afán estrictamente de satisfacer instintos, deseos.. No estará sujeto a nada, y nada de impide disponer de vidas o haciendas…

El ser humano de hoy día -como nunca antes- ha quebrantado los límites originales establecido a su autonomía. De modo, que ya no se sujeta al debido respeto de su condición, y ha saltado fuera de su sombra.

El ser humano se ha ensoberbecido; ha escuchado la voz sibilina del paraíso que le sugería desoír a su Creador, para emprender «libremente» una andadura plagada de comportamientos desordenados, motivados por el egoísmo y la perversión.

El aborto, la eutanasia (sin cuidados paliativos), la inmoralidad normalizada, el desprecio y abandono de la ley natural, la ausencia de escrúpulos y de conciencia… ponen bien a las claras el marchamo de un ser humano ateo, que no reconoce la voluntad vivificadora de su Creador; cual un Adán, o un Promete, o un Superhombre, guiados por los que les posee: el deseo irrefrenable de hacer lo que les venga en gana, a costa de lo que sea (así de simple).

En este «lo que sea» se halla el aborto: para el que hay que tener cuajo para destruir una vida, despiezando los miembros de un cuerpecito humano, arrancándolo de las entrañas de una madre… Con esta atrocidad, a unos se les complace en su egoísmo y otros hacen pingües beneficios económicos; lo mismo cabrá decir de la eutanasia que se avecina; vean, si no, la reciente noticia: El Tribunal Constitucional de Alemania ha derogado la ley que penalizaba la eutanasia activa y que además prohibía a empresas del sector médico sacar beneficio económico de la eutanasia así como hacer publicidad de sus servicios.

Y así… con todo. El comportamiento humano está dominado por el egoísmo, el desenfreno y el materialismo más atroz y grosero. Traerá sus consecuencias (tal y cual ocurrió en el paraíso terrenal).

 

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