La Inquisición (y II)

La leyenda negra ha creado el mito de que la Iglesia católica -sobre todo la española- quemó miles de brujas sin piedad; lo que es totalmente contrario a la verdad. No faltan los incautos que lo siguen creyendo por ignorancia, y lo siguen repitiendo sin fundamento alguno, aceptando así las insinuaciones maliciosas de los enemigos de la Iglesia en contra de toda verdad histórica.

Las historias espeluznantes de sadismo, imaginadas por los enemigos de la Inquisición, sólo han existido en la leyenda[1]. Según los estudios más modernos en España hubo 125.000 procesos inquisitoriales, y tan solo se ejecutó a 59 brujas en tres siglos y medio (como los demás intensidad; pudiéndose alargar hasta seis, del XIII al XVIII). La Inquisición católica quemó a 4 mujeres en Portugal, 36 en Italia y 59 en España y. En los tres países en que había Inquisición (Portugal, Italia y España) los tribunales civiles quemaron en total 1.300 (otros datos, hablan de 3.500). Solamente unas 100, como hemos dicho, fueron debidas a sentencias de la Inquisición. Mientras tanto los tribunales civiles de Europa procesaron por brujería a más de 100.000 mujeres, de las que dieron muerte a más de 50.000.

Los expertos dicen que no se puede calcular el número con exactitud de personas afectadas por la Inquisición, algunos precisan que aproximadamente solo el 1,9 por 100 de los ajusticiados habría perecido, según los datos de las investigaciones realizadas por los profesores Heningsen y Contreras sobre 50 mil causas abiertas.

Aunque no justificamos ninguna muerte por pocas que sean, pues hemos de tender a la perfección, anotemos algunos datos: Los reos preferían que los juzgara este tribunal a uno civil; tribunal garantista, con abogado cuando entonces no existía; se prohibieron la mayoría de las torturas que se usaban en Europa; aunque hubiera tribunales eclesiásticos que condenaran, las ejecuciones fueron llevadas a cabo por el poder civil; no afectó propiamente a los judios o islámicos, pues se perseguía la herejía y desviaciones de la fe por los falsos cristianos (las causas más frecuentes eran las de heterodoxia entre los bautizados, falsos conversos del judaísmo y mahometismo y el alumbradismo, movimiento pseudo-místico, y brujería); y a tener en cuenta a la hora de juzgar: la contextualización de los hechos, el desconocimiento de las mentalidades de épocas pasadas.

Para más información la docente, filóloga y doctora en literatura María Elvira Roca Barea ha publicado un libro “Imperiofobia y leyenda negra”, en el que explica las leyendas negras, tratanto entre otras, la de la Inquisición española. Pueden leer sus opiniones dadas en una entrevista recogida en este artículo (pinche aquí). 

Terminamos con las palabras de la experta Beatriz Comella, una de las principales investigadoras en la actualidad del tema y autora del libro «La Inquisición española»:  «Afortunadamente, el cristianismo, a diferencia de las ideologías, tiene siempre una doctrina buena, cierta y definitiva que le permite rectificar los errores prácticos en los que pueden incurrir algunos de sus miembros: el Evangelio».

El Papa Juan Pablo II en su Carta Apostólica Tertio Milenio Adveniente (10-11-94) subrayó necesidad de revisar algunos pasajes oscuros de la historia de la Iglesia para reconocer ante el mundo los errores de determinados fieles, teniendo en cuenta la unión espiritual que nos vincula con los miembros de la Iglesia de todos los tiempos.

(Para ver el primer artículo: AQUI)

ACTUALIDAD CATÓLICA

[1] Kamen Henry, La Inquisición Española, Madrid, 1973, p. 188.

 


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