
El mundo occidental arte, el mundo de la vanguardia, la punta de lanza del devenir mundial, contempla perplejo cómo sus calles arden presas de una furia desatada. Diferentes ciudades de varios países europeos se están viendo envueltas en manifestaciones que han acabado en disturbios violentisimos. De inmediato surge la pregunta: ¿Y esto, por qué?



