El mundo incendiado

Disturbios en París. Redes sociales

El mundo occidental arte, el mundo de la vanguardia, la punta de lanza del devenir mundial, contempla perplejo cómo sus calles arden presas de una furia desatada. Diferentes ciudades de varios países europeos se están viendo envueltas en manifestaciones que han acabado en disturbios violentisimos. De inmediato surge la pregunta: ¿Y esto, por qué?

Decía la Agenda 2030, cual eslogan hippista del 68: “no tengas nada y sé feliz”; pero parece que no, que no convence a nadie, y paradójicamente, en un mundo occidental tan tecnologizado, tan progre, tan woke, tan repleto de todo, tan aparentemente satisfecho…, pues parece que no, que no es suficiente.

Esto es para los que se miran obsesivamente el ombligo, en cómo aparecer wokistas con lo de la sinodalidad, cual parte de los montes, en el exterior, esperando, el mundo arde, y no lo hace por que como el evangelio de la misa de hoy, 22 de octubre, según san Lucas 12,49-53, Jesús nos dice lo que supone experimentar la vida de Dios en nosotros, el estar bajo la acción de la abrasadora gracia divina. “Vine a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo ya que arda!” (Lc  12,49).

O tal vez, en el fondo, sí, Hay en el interior del ser humano un ardor incandescente difícil de apagar, que de repente, sin que se sepa a que se debe resurge como un volcán… El ser humano occidental ha llegado de un punto de insorpotable satisfacción. Cual como si sobrepasados por todo, ahítos, dijéramos entonando a los Rolling Stones: “can’t get no satisfaction “, no logro ninguna satisfacción. Todo cuanto el mundo nos ofrece para satisfacernos, por más que parezca agotar todo tipo de placeres, parece dejar insatisfecho al ser humano de hoy. Seguramtente, en lo más recondicto del corazón de esta juventud actual, se esté fraguando una rebeldía que no se atreven a ponerla nombre, pero que ante ese vacio existente, reclamen, sin saberlo con certeza, la añoranza de la Verdad, de Aquel que les puede llenar del todo, y que les salve de este naufragio de la tanta satisfacción insuficiente, que no les camal, cuando ya se ha acabado toda esperanza, tras agotarse todas las posibilidades mundanas, una sed trascendente que les viene de dentro.

 

Les dejo con estas reflexiones de dos jóvenes sacerdotes: Jesús María Silva Castignani y Javier Olivera Ravasi

Mientras nosotros hablamos de cuestiones que ya han sido sobradamente esclarecidas, como el celibato opcional, el sacerdocio femenino, las bendiciones gays, etc., el mundo se muere. Un mundo que arde necesita nuestra evangelización. Más Evangelio, más comunión, más santidad. (https://twitter.com/elpadrejesus_).

Lo vengo diciendo hace años. Antes ser rebelde era ser hippie…, luego, punk, emo… Se ha hecho la experiencia de todo… Ahora ser rebelde es volcarse a la única religión verdadera: la Religión Católica. Amén. (https://x.com/PJavierOR).

  

Les invitamos a leer nuestro artículo:     El resurgir de la fe

 

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