Reflexión a raiz del artículo -que recogemos en la parte inferior- de Religion en Libertad, que dice: «Padres ateos, hijas con vírgenes al cuello: la nueva rebeldía juvenil que sorprende a El País«. El regreso de medallas y rosarios entre las jóvenes desconcierta a una cultura secularizada que creía haber dejado atrás la religión.
Si hay un resugir de la fe, en parte aún de manera poco comprometido, es debe sin duda alguna a que la gente joven está sintiendo de que la vida tal y como se les ofrece y la viven no les parece suficiente. Aunque tengan casi todo, en comodidadas, placeres y no se priven prácticamente de nada que les pudiera parecer sentirse desafortunados, todo ello no les parece llenarles, la insatisfacción vital les reclama interiormente una vida con sentido, que desborde los límites de la finitud, añoran secretamente la Trascendencia.
Esta sed o inquietud interior siempre ha estado ahì, en todos los seres humanos, en toda la juventud; pero estos jóvenes de ahora está ahítos de tantos entretenimientos y juguetes rotos que ya nos les llena, ni evitan que aflore a la superficie lo que llevan dentro y que no es posible sepultarlo por más cosas que se les ofrezca, cual “basura meditica”, con la que se les quiera saciar, es decir, ahorgar, para que no busquen más verdad que la que se les ofrece de mano del “padre de la matira”, cuya influencia es cada vez má asfixiante. La gente joven de hoy día eso lo palpa y se resiste mostrando su rebeldía ante un mundo, el de sus mayores, portando simbolos de lo que están dispuestos a creer.
Este resurgir no es sino la sed del corazón humano, que místicamente añora su origen, la fuente que le sacie y plenifique. Y justamente, en este ambiente o espíritu del tiempo que trata de aniquilar esa inquietud lantente, como nunca en este momenoto presente, cuando se resiste a desaparecer y se manifiesta en las almás más sinsibles, mayoritariamente entre las mujeres jóvenes.
Esta sed interior está expresada por el mistico español san Juan de la Cruz en su Cantar del alma
Que bien sé yo la fonte que mana y corre
aunque es de noche.
Aquella eterna fonte está ascondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
aunque es de noche.
Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen della viene,
aunque es de noche.
Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beban della,
aunque es de noche.
Su claridad nunca es escurecida,
y sé que toda luz della es venida,
aunque es de noche.
El corriente que nace desta fuente
bien sé que es tan capaz y tan potente,
aunque es de noche.
Aquí se está llamando a las criaturas
porque desta agua se harten aunque a oscuras,
porque es de noche.
San Juan de la Cruz afirma que conoce con certeza dónde brota la fuente del agua de la vida. En medio de la oscuridad de la vida, conoce por fe la fuente que puede saciar su sed más profunda, su deseo de plenitud. La fuente es Dios mismo, que se comunica al se humano para darle vida.
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Padres ateos, hijas con vírgenes al cuello: la nueva rebeldía juvenil que sorprende a El País
El regreso de medallas y rosarios entre las jóvenes desconcierta a una cultura secularizada que creía haber dejado atrás la religión.
La Virgen María vuelve a colgar del cuello de muchas jóvenes españolas. Y lo que para algunas puede ser una simple moda, para otras podría representar el comienzo de una búsqueda espiritual. El fenómeno ha llamado la atención de la periodista Nuria Labari, que en un artículo publicado en El País, titulado «Mamá, soy rebelde: cómprame una virgen», analiza con cierta perplejidad el regreso de los símbolos católicos entre las nuevas generaciones.
Pero lo verdaderamente interesante no es la estética, sino el desconcierto que provoca entre determinados padres educados en el laicismo.
Cuando creer en Dios se convierte en rebeldía
La paradoja es llamativa. Durante décadas, la rebeldía juvenil consistía en alejarse de la religión de los padres. Ahora podría estar sucediendo exactamente lo contrario: jóvenes educados en ambientes secularizados que descubren el atractivo de una tradición cristiana que apenas conocen.
¿Una moda pasajera o el comienzo de algo más?
El artículo aporta un dato especialmente significativo. Según el informe de la Fundación SM citado por Labari, el porcentaje de jóvenes que se consideran católicos en España habría aumentado 13,4 puntos entre 2020 y 2025.
La periodista relaciona este fenómeno con la falta de identidad y de horizonte que experimentan muchos jóvenes. Y en esto probablemente acierta: en una sociedad saturada de estímulos, pero necesitada de sentido, la fe puede volver a resultar atractiva.
Naturalmente, llevar una medalla no significa necesariamente creer en Dios. Pero tampoco hay que descartar que un símbolo religioso pueda convertirse en la primera puerta hacia la fe.
Labari concluye su reflexión con una disyuntiva sugerente: «La juventud, sea o no religiosa, necesita espacios para esa búsqueda íntima, y nosotros apenas les ofrecemos lugares donde sobrevivir. Hemos fallado. Y cuando todo falla, ¿qué les queda a las jóvenes? Tal vez la Virgen. O la revolución».
Quizá lo que todavía no hemos comprendido es que, para una generación educada de espaldas al cristianismo, descubrir a la Virgen y a Cristo puede ser hoy una de las formas más inesperadas de rebeldía.
Fuente y texto completo en Religion en Libertad
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