Pensamientos de Fe (24)

  1. Las profecías buscan la conversión. Quizá por las oraciones… ha sido cambiado el curso de los acontecimientos. Las mejores profecías son las que no se cumplen, debido al cambio, a la conversión sobrevenida. Esto hay que considerarlo a la hora de interpretar las profecías. 
  2. El que devuelve violencia se niega a sufrir la violencia, esto es, a padecer; desde el punto de vista de Cristo, sólo cabe la respuesta de la pasión.
  3.  “Sentirnos amados” es la necesidad más verdadera que cada uno de nosotros lleva dentro de sí. No se puede dar amor si no lo recibimos. No podríamos comenzar a amar si no hubiéramos recibido un poco de amor, si no hubiéramos sido puestos en esos raíles, si no hubiéramos tenido ese empuje inicial. En ese amor originante tiene lugar la energía amatoria. El don que propicia la donación. Amémonos, porque El nos amó primero (1 Jn 4,19).
  4. Nos cuesta creer porque es demasiado hermoso, una locura de amor inaudito. “Nuestro Amado tenía que estar loco para venir a la tierra…” (Santa Teresa de Lisieux, Manuscritos, 6.1.). Y nosotros nos hemos hecho demasiado racionalistas, ilustrados, adultos, hemos perdido el perfil inocente del espíritu de la infancia que lo hace todo creíble, hasta lo más maravilloso.
  5. Hacer creer en Dios por el miedo es mala “política”; pues Dios es amor (1 Jn 4,8.16)  . Hay que invitar a una confianza en Dios amor misericordioso, que nos salva de cualquier peligro (del Maligno, del pecado, de la condenación) porque nos ama. Y en el amor no hay temor; por el contrario, el amor perfecto desecha el temor, pues el temor supone castigo y el que teme no es perfecto en el amor. (1 Jn 4,18).  Tengamos confianza en el día del juicio (1 Jn 4,17).
  6. Hemos de anunciar la “Buena Nueva” (Mc 1,15), una noticia dichoso, alegre. No se ha de impeler a la gente a creer, a que se convierta, sobre una base del temor; sino sobre la buena notica de la salvación.  El Evangelio es: el señorío de Dios se ha acercado a sus hijos. Y Jesús anuncia esta maravilla, esta gracia: Dios, el Padre, nos ama, está cerca de nosotros y nos enseña a caminar por el camino de la santidad.
  7. Nos da miedo a cambiar ciertos esquemas cotidianos, pues nos sentimos cómodos controlando nuestros sentimientos, sin que nos inquieten, los  cuatro sentimientos de siempre, y vagos; y nos da pavor descubrir un nuevo horizonte que nos tire por tierra “esa/s seguridad/es”… Ser cristiano es un constante estar en disposición de conversión (metanoia, cambio) , en avanzar hacia Dios, de revelación en revelación, de verdad a más verdad.
  8. La pérdida del sentido de Dios, de estar íntima y místicamente unidos a Él, religados en apetura a la Trascendencia, vocacionados al designio de seres humanos como hijos santos de Dios, está en la causa fundamental de todas las crisis humanas actuales, que no tienen precedentes. Este quebrantamiento del ser más profundo y verdadero de la persona humana hoy tiene a su vez un dramatismo añadido, el de tener un carácter de irreversibilidad, pues no cabe -sin intervención excepcional de la gracia divina- un cambio, un conversión.
  9. El hombre en un estado real, de contingencia radical, en que palpa su nada, está en disposición de acceder a lo Real. El buen ladrón reconoce a Cristo, entre tanta gente ese hombre miserable descubre al Hijo de Dios en la humillación y en un hombre moribundo. Algo hay de impresionante en todo esto; algo que sin pensarlo salta con extrañeza y admiración dentro de nosotros.
  10. Somos soberbios e inconscientes de la necesaria humildad… Si pretendemos captar a Dios, su  voluntad, con nuestro esfuerzo, impedimos que la puerta que se abre hacia adentro se abra.

 

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