La apostasía es un hecho, ya está aquí

La apostasía es un signo de los tiempos muy anunciado a lo largo de la historia religiosa del cristianismo, tanto según las Sagradas Escrituras como en las diferentes y múltiples revelaciones de índole privada. Pues bien, esta apostasía ya definitivamente está aquí.

Lo asombroso de la transformación de la religiosidad en occidente, cayendo en picado o desvirtuándose por espiritualidades varias, espiritistas u orientalistas, marcan como nunca un hito histórico, jamás conocido.

El que acontezca la apostasía es un signo de consecuencias distintas, que afecta a la personalidad del ser humano y a la vida del planeta; pero hay otra cosa: la profecía que tiene asociada.

A continuación pueden leer la noticia de Aciprensa de ayer mismo, referente a la creencia religiosa en EE.UU. Aunque no es un caso único el de este país sino que -de forma aún  bastante más acusada y más rápida-  se extiende prácticamente a todo Occidente (Inglaterra, Países Bajos, Alemania, España, Francia…), donde el número de gente que dice no tener ninguna religión ha aumentado considerablemente, superando a los que practican alguna, en lo que llevamos de siglo.

“Investigación busca explicar la caída de la religiosidad en Estados Unidos”, que no tiene precedentes.

En un estudio de abril de 2020, el investigador del American Enterprise Institute, Lyman Stone, señaló que “menos personas afirman ser parte o identificarse con una comunidad religiosa”.

“Del 95 por ciento o más alcanzado después de la Segunda Guerra Mundial hasta alrededor del 75 por ciento en la actualidad, ha habido un cambio sísmico en la autoidentificación religiosa de los estadounidenses”, indicó.

Durante los últimos 50 años, la afiliación religiosa ha estado en una disminución “sorprendente en velocidad y uniformidad”, agregó.

Stone argumentó que “la disminución de la religiosidad en Estados Unidos no es producto de un cambio natural en las preferencias, sino un resultado de elecciones políticas claramente identificables”, y resaltó que uno de los factores más importantes ha sido la educación pública y secularizada.

Además, indicó que la disminución actual de personas “religiosas” en el país no es tan diferente en cantidad y severidad a la experimentada después de 1700, durante La Ilustración, cuando comenzaron muchas ideas antirreligiosas.

A pesar de la disminución en los números, el total de fieles religiosos en lo que sería los Estados Unidos en realidad aumentó después de 1700, debido en gran parte al crecimiento masivo de la población.

Hoy, en contraste, el número total de personas creyentes en los Estados Unidos se ha mantenido estable desde 2005. Solo el 35% de la población asiste a servicios religiosos semanalmente, un alto porcentaje en comparación con la mayoría de los países de Europa.

Después de ese declive posterior a 1700, la religiosidad en los Estados Unidos “aumentó persistentemente” entre 1776 y mediados del siglo XX.

La afiliación a la Iglesia también aumentó entre las décadas de 1850 y 1940, gracias en gran parte a la migración. Los datos de 1906 muestran que al menos una cuarta parte de las personas que se identificaban con una religión festejaban el culto en otros idiomas además del inglés, sin contar el latín.

Stone señaló que, según los datos, la religiosidad en Estados Unidos alcanzó su punto máximo entre 1940 y 1970, donde la afiliación religiosa aumentó durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Para 1960, la mitad de todos los estadounidenses asistían a servicios religiosos semanalmente.

En su investigación, Stone destacó la importancia de distinguir entre afiliación religiosa y creencias religiosas. Advierte que la asistencia a la iglesia no es el mejor indicador de “religiosidad”.

Aunque más del 80% de los estadounidenses indican que creen en Dios, solo un tercio asiste a la iglesia, dijo.

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