Dios purifica a los próximos

Frecuentemente, Dios bendice a quien más quiere con la Cruz y con sus gracia para que sepan llevarla con garbo humano y sobrenatural.

Cuando Santa Teresa, ya al final de su vida, se dirigía a su fundación, se encontró con caminos impracticables y los ríos desbordados por las inundaciones. Después de pasar la noche, enferma y fatiga en su posada tan pobre que no tenía ni camas, decidió proseguir su viaje, porque el Señor así se lo pedía. Él le había dicho : «no hagas caso de estos fríos, que Yo soy la verdadera calor. El demonio pone todas sus fuerzas para impedir esa fundación; pónlas tú de mi parte porque se haga y no dejes de ir en persona, que se hará gran provecho» (Santa Teresa de Jesús, «Fundaciones»).

Lo cierto es que al día siguiente la Santa decidió atravesar el río Arlanzón en unas condiciones tales que cuando llegó la caravana a la orilla del río, no se veía más que una inmensa sábana de agua sobre la cual apenas se distinguían los pontones de madera. Los que están en la orilla vieron cómo su carruaje oscilaba y quedaba suspendido al borde de la corriente. Teresa saltó con el agua hasta las rodillas, pero como estaba poco ágil se lastimó. Se dirigió entonces al Maestro en todo amablemente quejoso:

-¡Señor, entre tantos daños y me viene esto!

Y, Jesús le respondió:

-Teresa, así trato Yo a mis amigos.

Y la Santa, llena de ingenio y de amor, le contestó:

-¡Ah, Señor, por eso tenéis tan pocos!

Después, todos estaban contentos, «porque pasando el peligro era recreación hablar de Él».

El Señor permite las contrariedades y quiere que las llevemos con la alegría que proporciona el saber El nunca falló a sus amigos. [1]

  

Las cruces pueden ser lugar de estar próximo al Crucificado.

En esas circunstancias de sufrimiento se hace presente la gracia.

Dios al que ama más le hace avanzar en esa misma dirección otorgándoles nuevas posibilidades para mayor acrecentamiento interior…

Dios purifica a los que están con él, para que ganen el santidad.

Dios va puliendo a aquellos que se deciden a seguirle, para que la amistad con Él cada día sea mayor.

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[1] Rev. Reinado Social, nº 1.125, enero de 1996, p.12.

 


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