El avance de las tinieblas

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Es obvio que, según algunos indicadores, el diablo va ganando terreno. Y esto resulta más que preocupante, alarmante.

No hay más que comprobar noticias: como los resultados ganadores de los proabortistas, o como se persigue y martiriza -en diferentes grados- a muchos cristianos en muchas partes del mundo, o cómo se  cuestiona la doctrina de la Tradición tratando de adaptarse a la mundanidad, o como el cisma sinodal alemén, o se trata de cuestionar y mover la cátedra al sumo Pontífice en Roma, o como está cayendo la religiosidad y la moral en todo Occidente, o como aumenta la corrupción y la depravación por doquier, o como se está imponiendo en la cultura unos contravalores materialistas, hedonistas, nihilistas, relativistas…que están arrasando con los valores, principios y creencias cristianos, o como, en definitiva, se está deconstruyendo al ser humano, su naturaleza, su conciencia, su identidad, su referencia a Dios su Creador.

Es como si “sonaran tambores de guerra” respecto a lo que está por venir. Y nos referimos a que se está llegando a un punto extremo, de no retorno, a no ser por una intervención divina extraordinaria.

Pero —permítasenos la expresión— Dios no va a permitir se su obra se vaya al “carajo”, y más y sobre todo después de haber padecido la Pasión que sufrió, ¡hasta ahí podría llegar la cosa!

En fin, vayámonos preparando para lo que los profetas, las profecías y los mensajes del cielo nos han revelado en estos últimos tiempos comiencen a cumplirse. El día que San Miguel se enfunde el traje de guerrero y sus ángeles de las cuatro esquinas del universo le sigan hay que ponerse a temblar. Después vendrá el que monta el caballo blanco (Ap 19,11ss):

11 Luego vi el cielo abierto y apareció un caballo blanco. Su Jinete se llama «Fiel» y «Veraz»; él juzga y combate con justicia.

12 Sus ojos son como una llama ardiente y su cabeza está cubierta de numerosas diademas. Lleva escrito un nombre que solamente él conoce

13 y está vestido con un manto teñido de sangre. Su nombre es: «La Palabra de Dios».

14 Lo siguen los ejércitos celestiales, vestidos con lino fino de blancura inmaculada y montados en caballos blancos.

15 De su boca sale una espada afilada, para herir a los pueblos paganos. El los regirá con un cetro de hierro y pisará los racimos en la cuba de la ardiente ira del Dios todopoderoso.

16 En su manto y en su muslo lleva escrito este nombre: Rey de los reyes y Señor de los señores.

 

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