La ideolgía de genero, la ley Trans; el novimiemto Black Lives Matter, y la quema de iglesias en Canadá.
- Todo esto de la ideología de género ha tenido una eclosión fulgurante estos últimos años: en las escuelas, universidades, en manifestaciones en las calles, en presión social, en simbología en espacios públicos, en los medios de comunicación, en el cine y teleseries, en internet, en todos los foros, en el futbol, en las leyes, etc. Es atosigarte.
De todas las arbitrariedades y sin razón que a ojos vista se ve que se están cometiendo: en cuanto a la enseñanza a los niños de temas que ni entienden, la confusión que están creando en su desarrollo; los cambios de sexo y género de adolescentes con el simple deseo (sin datos médicos ni autorización de los padres) y aún a riesgo de ser irreparable. Y demás cosas de esta jaez. Pero de lo que nadie parece echarse las manos a la cabeza y organizarse para quejarse seriamente. Y más sabiéndose, como se sabe, que la disforia de género en la infancia –la creencia de que uno no es de su sexo biológico– es predominantemente influida por factores medioambientales y psicosociales, incluidas las dinámicas familiares, por sus iguales y por la sociedad en general.
- Otro asunto que persiste en su actualidad, que ya no va contra la administración estadounidense -no está Trump-, extendiéndose por todo Occidente, es el del movimiento extrema izquierda Black Lives Matter (BLM), que como se está viendo en el campeonato europeo de futbol, en que los jugadores de todas las selecciones -a excepción de algunas como la polaca, la húngara…- se arrodillan. Siempre se ha mantenido el no hacer política en el deporte; hasta ahora, claro. Por lo demás, decir que hay mucho más cristianos perseguidos y peor maltratados que raza en el mundo, y sin embargo, de la cristianofobia nadie no ya se manifiesta, ni siquiera se habla.
- Se han quemado varias iglesias en Canadá. Alquilen ha proporcionado las cerillas. El progre el Primer Ministro de Canadá Justin Trudeau salió a pedir a la Iglesia católica que pidiera perdón y un informe sectario trataba de lo sucedido con la conversión cultural de 150 mil indígenas sacándoles de la suya, de genocidio cultural; a lo que había que añadir las tumbas sin identificar de los que ellos murieron. -todo ello creó un clima de animadversión -odio- a la Iglesia, que da dado consecuencia la quema de iglesias. A la Iglesia católica, que no ha sido la única que administró esos centros estatales, hubo un 30% de otras confesiones, y el mayor responsable fue el gobierno canadiense de entonces. Ahora acaba de salir Justin Trudeau diciendo que “destruir lugares de culto no es el camino a seguir”. ¡A buenas horas! ¿Y cuál es el camino? Pero la pedrada y el desprestigio de la Iglesia católica es tremenda; una vez más.
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