La cristonofobia desde siempre ha existido: desde que el mundo es mundo, ya antes de que Jesucristo pusiera pie en nuestra tierra, existía el odio a lo cristiano, a Cristo Nuestro Señor. Las fuerzas del mal, opositoras a la Creación, especialmente la del ser humano, salida de la Trinidad, de Palabra o Verbo de Dios por medio del cual se hizo todo, Cristo, Imagen y Semejanza. Desde entonces el Maligno, Satanás y sus secuaces se afán en destruir esa maravillosa obra del Creador. A la que Jesucristo –todo un Dios- ha salvado de manera grandiosa, dando su vida, para que las personas humanas ni nada se pierdan.
Un país potencialmente muy rico, con unos recursos naturales extraordinarios, que se encuentra en la ruina, en una ruina total: económica, política, civil, social, moral, etc.