Rusia, convertidaLa conversión de Rusia es un hecho sorprendente, milagroso. Sin duda, es cosa del cielo. La consagración al Inmaculado Corazón de María, según pidió en Fátima, ha producido este vuelco. «Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia». Se ha operado una transformación en esa nación, coco la humanidad y del cristianismo, pasando a ser la mayor defensora de aquello que combatió. Esparciendo violencia revolucionaria por doquier y ha difundido por todas partes el error de la negación y del obstinado rechazo a Dios. El enorme Dragón rojo (del Apocalipsis, según revelaciones al padre Gobbi) es el ateísmo marxista que se presenta con diez cuernos, es decir con la potencia de sus medios de comunicación para conducir a la humanidad a desobedecer los diez mandamientos de la Ley de Dios. Pues, como la Virgen dijera en Fátima.
Consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón. Esta consagración se llevó a cabo en 1984, por el papa san Juan Pablo II. Estos son los signos y frutos de la conversión:
Escribía Juan Manuel de Prada: «En el desafío constante que Putin lanza a Occidente delicuescente y suicida hay algo más profundo y misterioso, un designio histórico del que tal vez ni el propio Putin sea consciente.» «Putin es la bicha del Occidente neopagano. Como nos enseña Joseph Roth en La leyenda del santo bebedor, la gracia puede actuar a través de los tipos más desastrados; y Putin, que tiene desde luego sus ribetes demenciales, en esta hora aparece ante nuestros ojos como un gigante (sobre todo si lo comparamos con el falso mesías negro, Obama), aunque su grandeza sea vicaria, pues no es otra sino la grandeza de Rusia, que misteriosamente (o no tan misteriosamente) se está convirtiendo en la gran esperanza de Occidente.» » Todas las fuerzas confabuladas en la destrucción de Occidente tratarán de impedir a toda costa esta resurrección de Rusia sobre los escombros del comunismo y su conversión en una suerte de katejon u obstáculo en los planes del Nuevo Orden Mundial.» (Diario ABC, 16/09/2013).
Miguel Morales
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