Rusia, convertidaLa conversión de Rusia es un hecho sorprendente, milagroso. Sin duda, es cosa del cielo. La consagración al Inmaculado Corazón de María, según pidió en Fátima, ha producido este vuelco. «Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia». Se ha operado una transformación en esa nación, coco la humanidad y del cristianismo, pasando a ser la mayor defensora de aquello que combatió. Esparciendo violencia revolucionaria por doquier y ha difundido por todas partes el error de la negación y del obstinado rechazo a Dios. El enorme Dragón rojo (del Apocalipsis, según revelaciones al padre Gobbi) es el ateísmo marxista que se presenta con diez cuernos, es decir con la potencia de sus medios de comunicación para conducir a la humanidad a desobedecer los diez mandamientos de la Ley de Dios. Pues, como la Virgen dijera en Fátima. |

