Profetización

A lo que se ve y hasta claramente parece, este tiempo en que nos ha tocado vivir es momento propicio para la profecía. Pero, más que para su anuncio o proclamación, para su cumplimiento.

Este tema produce sarpullidos. Porque los profetas dan “miedo” por lo que puedan decir y por lo descontrolados que puedan resultar. Porque “el Espíritu sopla cuando quiere y como quiere”.

Pero, gusten o no, son una realidad, han existo -y existen, pues es un carisma inacabable-, y de ellos Dios se sirve para hacer llegar a los hombres sus designios.

Hay que ser prudentes, sí, pero no hasta el rigorismo extremo de poder caer en el grave riesgo de que -como coloquialmente se dice- al tirar el agua tiremos al niño. “Hay menor peligro en creer lo que con alguna probabilidad nos refieren personas de bien, cosa no reprobada por los doctores, antes que rechazarlo todo con espíritu temerario y de desprecio.”  (San Pedro Canisio). “¡No apaguéis al Espíritu. No despreciéis las profecías. Examinadlo todo y quedaos con lo bueno!”  (I Tés 5,19).

Tengamos presente que, propiamente, las profecías no han sido enunciadas para predecir sino para convertir. Así consta en la profecía por antonomasia, la de Jonás a Nínive.

La palabra de Dios se cumple siempre en su finalidad. El mensaje de Jonás buscaba la conversión. Si se ha producido la conversión, la palabra está cumplida sin necesidad de que se cumpla el castigo, que ha sido invalidado, contrarrestado por la conducta penitente de los hombres. Y, al ser invalidado, ha sido convalidado, porque la finalidad se cumple.

La profecía tiene una vocación o misión salvadora. Pretende salvar de la perdición… La profecía, pues, pretende corregir, para que no se desemboque en una tragedia. Por lo tanto, cabría decir que la mejor profecía es la que no se cumple.

Por todo ello el profeta por miedo a que le techan de “profeta de calamidades” no puede dejar de advertir, no puede ser “perro mudo”, que no ladran cuando asaltan la casa.
“Cuando yo digo al malvado: `Vas a morir´, y tú no lo amonestas, si no hablas para advertir al malvado, que abandone su mala conducta, de su sangre te pediré cuentas a ti.” (Ez 3,18).

La iglesia apóstata o tibia no quiere saber nada de las visiones y las profecías de hombres justos. No quieren un mensaje que moleste o perturbe su mundo de éxito y de confortabilidad.

Decía el escritor católico Juan M. de Prada: “Necesitamos más profetas. Si se recuperara el espíritu de profecía sería muy bueno. Un profeta viste normal, porque los del Antiguo Testamento vestían  como todos sus contemporáneos. Pero denuncia las lacras sin paños calientes y provoca conversiones, y por ello mismo provoca rabia, claro. El profeta interpreta lo que pasa desde lo trascendente, lo escatológico. Y esto falta hoy incluso en la Iglesia.” 

Y ahí les dejamos con estas palabras del profeta Isaías (30, 8-11):

Ahora ven, escríbelo en una tablilla,   grábalo en un libro,  y que dure hasta el último día,  para testimonio hasta siempre:  Que es un pueblo terco,   criaturas hipócritas,  hijos que no aceptan escuchar  la instrucción de Yahveh; que han dicho a los videntes:  «No veáis»;  y a los visionarios:  «No veáis para nosotros visiones verdaderas;  habladnos cosas halagüeñas,  contemplad ilusiones. Apartaos del camino, desviaos de la ruta,  dejadnos en paz del Santo de Israel.»

Y estas otras del profeta Ezequiel (33,7-9):

A ti, también, hijo de hombre, te he hecho yo centinela de la casa de Israel. Cuando oigas una palabra de mi boca, les advertirás de mi parte. Si yo digo al malvado: «Malvado, vas a morir sin remedio», y tú no le hablas para advertir al malvado que deje su conducta, él, el malvado, morirá por su culpa, pero de su sangre yo te pediré cuentas a ti.  Si por el contrario adviertes al malvado que se convierta de su conducta, y él no se convierte, morirá él debido a su culpa, mientras que tú habrás salvado tu vida.

Atentos, que tal vez nos hallemos en el tiempo del fin, cuando Dios quiere que sus hijos entiendan los signos o últimos eventos que preceden al retorno de Cristo. ¡Velad!

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