Pasteur, cuando la ciencia cree en Dios

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           El famoso Luis Pasteur estaba cierta mañana con sus manos puestas sobre su mesa de estudio, con sus dedos juntos, en forma de pantalla y su cabeza inclinada a pocos centímetros de la mesa; hasta que por fin levantó su cabeza, y separando las manos, apareció un pequeño microscopio.

           Un estudiante que había estado observándole, tan quieto, durante largo rato, dijo:

           Pensaba, doctor Pasteur, que estaba usted orando.

           Así es replicó el científico levantando su microscopio; estaba diciendo a Dios cosas muy lindas, aunque no tanto como las que El estaba diciéndome a mí por medio de sus obras.     

  

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 Terminando el siglo XIX, un hombre mayor, que viajaba en tren por Francia, estaba sumergido en el rezo de un rosario que sostenía suavemente entre sus manos.
A su lado un muchacho joven leía un pesado libro. Se había fijado en lo que hacía ese hombre mayor y de vez en cuando lo miraba de arriba a abajo.


Hasta que ya no pudo aguantar más, dejó su libro a un lado y empezó a hablarle acerca de los avances científicos de su época, ¿acaso no sabía que la ciencia ya podía explicar la creación y los misterios de la vida sin necesidad de creencias religiosas o recurrir a mitos?


Le recomendó que dejara de perder el tiempo rezando y que leyera libros como el suyo que explicaba todas estas cosas.

El Señor levantó la vista y le dijo que estaba escuchándolo atentamente, pero que quería terminar de rezar su Rosario, no obstante.


Cuando terminó reanudaron la conversación. Ambos quedaron en que el joven le prestará un libro y le diera su dirección, para que el hombre pudiera retornárselo con sus impresiones.


Un tiempo después, el joven recibió un paquete con el libro y una nota:


«Le agradezco mucho el haberme prestado este libro, que me ha servido mucho, para aprender, y lo he encontrado muy interesante. Sin embargo, por nada del mundo dejaría de rezar mi Rosario todos los días. Firmado: Luis Pasteur. Instituto de Investigaciones Científicas de París»

 

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