Progreso que va de retro o la decadencia progre

Estos son los datos de un mundo que se dice progresar pero que en realidad retrocede, lo quiera o no reconocer, es un hecho, y estos son datos y lo demás ensoñaciones y teorías peliculeras de los que están (ellos sabrán por qué, y nosotros nos sospechamos que también) al servicio de la mentira y la maldad.

Estos son los datos, no interpretaciones ni elucubraciones, que hablan por sí solos de la realidad que hay, y que promete o barrunta que va a ir a más. ¡Miedo da! Ahí les dejo la muestra:

 

Mirando a Occidente, vanguardia del mundo y que al menos hasta la actualidad marca los derroteros del mundo, cabe apreciarse datos como estos (casi todos de ellos son referidos a España, que es la que más conocemos, pero que valen como muestra occidental):

En Europa Occidental, por término medio, la criminalidad se ha multiplicado por 4 en las últimas cuatro décadas.

En España: el número de suicidios con arreglo a  hace 15 años se ha duplicado. Según la OMS: el suicidio es la primera causa de muerte de jóvenes entre 18 y 24 años en el conjunto de los países occidentales.

Un 37,6% de los jóvenes encuestados entre 18 y 25 años asegura haber probado el cannabis alguna vez en su vida, mientras que el 28,1% afirma tomarlo habitualmente.

El número de defunciones supera al de nacimientos.

Al año el número de rupturas de parejas y hogares se aproxima al número de enlaces.

En número de homicidios que hace 40 años ocurrían en todo el país, es ahora el que tiene lugar únicamente en Madrid.

La delincuencia juvenil va en aumento cada año. En España, por ejemplo, sientan en el banquillo 30.000 menores.

El acceso a la pornografía en los niños tiene se produce ya con 8 años, y la adicción a la misma es hoy un problema considerable en los adultos.

La corrupción, a pequeña (piratear por internet, por ejemplo) como a mediana (defraudar a Hacienda, sorteando el IVA) y gran escala (robos, asaltos a casa, atracos, explotaciones, etc., etc.), van de forma imparable en aumento.

Sirva esto de muestra, para con cansarles más con datos, y en breve y resumiendo añadir:

La violencia, las sectas, las enfermedades mentales, la falta de respeto a los mayores, las peleas entre padres e hijos, el abandono de los hogares por menores, el número de endemoniados o con síntomas de posesiones, el número de personas que viven solas, la vulnerabilidad de la intimidad, aumentan los sistemas de seguridad para protegerse, las agresiones y abusos sexuales, acosos laborales, el alcoholismo, las ludopatías, el vandalismo, las enfermedades psiquiátricas, los adulterios e infidelidades, los abortos, los adoctrinamientos infantiles, la «fluidez del género», la banalización del mal, la irresponsabilidad ante la mala conducta, la carencia de sentimiento de culta, con la única obligación del cumplir la ley positiva (legislada)  y si es que no se puede sortear.

Todo ello se abrocha con el hecho -y consecuencia, sin duda- de la falta de aprecio por la ley moral, cada vez más inexistente; que se obvia en los debates públicos y políticos. Y algo parecido ocurre con la creencia en Dios.

 

En fin, que, humanamente hablando, no se progresa en nada, pero nada nada, por mucho que los progres le den al materialismo queriéndose apuntar los avances tecnológicos y descubrimientos científicos como algo propio de su fanatismo ideológico o actitud vital, consistente en el nihilismo… Está todo dicho, sobre el aval progre.

 

 

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