Mártires de la guerra civil española (I)

El sábado 9 de marzo, en la catedral de Oviedo, fueron beatificados 9 seminaristas mártires españoles de la persecución religiosa del siglo XX, durante la Segunda República Española (1931-1939) y la Guerra Civil (1936-1939).

Estos jóvenes (entre 18 y 25 años), como todos los martirizados -no se conoce de ninguno que apostatara-, no ocultaron su identidad de clérigos en formación, a pesar de que equivalía a una sentencia de muerte.

Estas fueron algunas palabras que el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos el cardenal Becciu pronunció sobre los nuevos mártires: “Procedían  de familias cristianas sencillas y de una clase social humilde, hijos de la tierra de Asturias”. “Su mensaje habla a España y habla a Europa de sus comunes raíces cristianas. Ellos nos recuerdan que el amor por Cristo prevalece sobre cualquier otra opción y que la coherencia de vida puede llevar incluso a la muerte”. “Necesitamos sacerdotes, personas consagradas, pastores generosos, como estos mártires de Oviedo”, concluyó: “Necesitamos sacerdotes honestos e irreprensibles que lleven las almas a Dios y no causen sufrimiento a la Iglesia ni turbación al pueblo de Dios”.

El papa Francisco tras el Ángelus del domingo, les dedico unas palabras: “Ayer en Oviedo han sido proclamados beatos los seminaristas Ángel Cuartas y ocho compañeros mártires, asesinados en odio a la fe en un período de persecución religiosa. Estos jóvenes aspirantes al sacerdocio amaron tanto al Señor, Que su heroico testimonio ayude a los seminaristas, a los sacerdotes y a los Obispos a mantenerse claros y generosos, para servir fielmente al Señor y al pueblo santo de Dios.”

Ya son 1.900 mártires católicos españoles canonizados por ser asesinados por in odium fidei [por odio a la fe]. Se estima que el número de creyentes martirizados ascenderían a más de 10.000. De ellos, la cifra de religiosos serían unos 7.000, los otros 3.000,seglares fieles, catequistas, sacristanes, miembros de organizaciones religiosas y cofradías.

En próximos artículos hablaremos más detenidamente sobre esta cruenta y terrorífica persecución, que acabó como muchas víctimas inocentes, inofensivas, buenas, que jamás habían hecho mal a nadie…,y con las que emplearon todo tipo de macabras maneras de poner fin a su existencia.

Aprovechemos para pedir a todos ellos que ya en presencia de Dios intercedan por todo nosotros.

(Otros artículos recientes beatificados, ver aquí y aquí).

 

ACTUALIDAD CATÓLICA