La caída de la fe cristiana…; después, el diluvio

Es de una obviedad palpable que la fe cristiana en el mundo occidental está disminuyendo de manera extraordinaria, como nunca antes en los 2.000 años de historia.

No es un fenómeno que afecta propiamente al cristianismo, no; es una pérdida de creencia en la Trascendencia, una desconexión con lo sobrenatural, con lo religioso, hasta con lo espiritual. La gente occidental se ha vuelto, de repente, en descreída, en atea, en gente sin religión.

El ser humano occidental es —hablando en término genérico y abarcante— de un materialismo atroz. Lo cual afecta particularmente a la religión mayoritaria y de siempre al cristianismo, que ha sido de siempre la fe de Occidente.

Sirva estos datos de algunos países vanguardia de mundo para corroborar esta dolorosa realidad, y la cual puede, incluso, expandirse a otras partes del mundo. Pinche sobre el país para ver datos: España, España, Francia, Alemania, Holanda, Inglaterra, Europa, EE.UU.

Aunque a nivel mundial el número de cristianos aumenta, se precisa realizar algunas consideraciones: es un crecimiento periférico, no en la parte del mundo —primer mundo— donde impera el discurso dominante para los tiempos venideros, con la capacidad —por el dominio de las grandes tecnologías de la comunicación— de hacerlo llegar a todos los rincones de la tierra. Con ello queremos advertir el hecho de que en un futuro esos países acabaran teniendo una forma de vida semejante a la que marca el mundo occidental, y pasaran por sus mismas consecuencias.

En definitiva, aunque se nos tache de negativos, es que en el mundo está cayendo —en términos específicos— la fe cristiana (católica, ortodoxa, protestante…), con lo que ello significa, dramáticamente: Que —como advierten las Escrituras— el mundo está más que nunca en manos del poder del Maligno, y que todo apunta a aquello del enfriamiento de la fe, signo de los tiempos, cuando Jesús mismo se preguntaba si cuando volviera por entonces encontraría fe sobre la tierra.

Y lo cual conduce inevitablemente a lo siguiente: El rechazo a Dios provocada su alejamiento y la merma de su influencia en el bien de la Humanidad y su historia; con lo terrible que puede resultar tal cosa. De modo que ante ese desierto inhumano…, al igual que ocurrió cuando el diluvio que viendo Dios la perdición de la Humanidad, tuvo que intervenir dolorosamente anegando la tierra, de “igual modo” ahora Dios decidirá intervenir abiertamente, como hacía en tiempos pretéritos (AT) para evitar males mayores y salvar su creación. Aunque en sentido estricto Dios (Yahvé), dijo que no volvería a haber otro diluvio, lo que no dijo es que no usaría —si fuera necesario— algo parecido, para enderezar el árbol torcido, si fuera preciso (que lo será, como está escrito).

ACTUALIDAD CATÓLICA