La Anunciación, 25 de marzo

Hoy celebramos los católicos, el día de la Anunciación a María, o la Encarnación del Señor. Y también a nivel mundial, el Día Internacional de la Vida ,conocido como el Día del Niño por Nacer.

María dijo, como dice el salmo 39 del día de hoy, “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”. El “hágase en mí tu voluntad” de la Virgen María fue un acontecimiento cumbre en la historia de la humanidad, pues supuso la entrada de Dios en la Historia Humana, su Encarnación. Momento en que Dios salvaba a la humanidad perdida, pues como bien decía el padre san Ireneo “lo que Dios asume es lo que salva”. El asumió, en ese momento extraordinario, nuestra condición en toda su magnitud y consecuencia, menos en el pecado. De ahí, la grandeza de este día, que tendría que ser festivo de precepto en la celebración litúrgica de los católicos.

Dos detalles a resaltar: Uno, ¡La debemos tanto a María…! Y otro, del 25 de marzo al 25 de diciembre, van 9 meses, los del embarazo; por lo que Dios, en esa célula embrionaria ya estaba presente, es decir, desde el momento de la concepción, de la Anunciación; lo cual implica en respeto sagrado que merece la persona, como nasciturus, en el vientre materno.

Esta es la palabra sagrada del día de hoy: evangelio según san Lucas (1,26-38):

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. 
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

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