
En el día de hoy, 21-05-2022, el evangelio de la misa es de san Juan 15,18-21, el que el Jesús nos dice: «Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros». Son palabras tremendas como proyección de futuro para siempre para todos los que son seguidores de Cristo. Y esto es palabra de Dios. Algo muy serio, y real. Que ha venido ocurriendo desde el principio hasta el presente de la historia del cristianismo. Y que continuará como constan las profecías sagradas manifiestas en el Apocalipsis y en los Evangelios (Cf. Mt 24); pueden leer este capítulo de Mateo sobre el fin de los tiempos; en que Jesús mismo expresa en concreto (versículo 9): «Os entregarán al suplicio y os matarán, y por mi causa os odiarán todos los pueblos.»
«Jesús fue odiado -como lo seremos nosotros, tal y como Él predice- por transmitir un nuevo modo de comprender el mundo y la vida, desde un Dios que se va descubriendo: cercano, misericordioso, entregado, amable, amante.» «Si hemos de ser odiados y perseguidos, que lo seamos porque entendemos y vivimos a Jesús, el Cristo Resucitado. Es decir, porque, a pesar de todo, Él vive en nosotros. Y, en definitiva, Él sigue siendo el perseguido. No nosotros.» (Ciudadredonda)
Lectura del santo evangelio según san Juan (15,18-21):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.
Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».
La persecución se hace inevitable, a no ser que si viviéramos según los parámetros del mundo, es decir, adaptados a la tan tentativa mundanidad, diluyendo nuestro credo cristiano, la verdad de la doctrina de nuestra fe, en ideologías paganas, en un estilo de vida moral ajeno a la dignidad del ser cristiano y de nuestra pertenencia a Cristo, al que nos unimos en el bautismo. El cristiano no puede ser mundano, de ahí el odio destructivo que espolean los espíritus inmundos a los de la mundanidad pagana, tan presente en todos los ambientes sociales (especialmente de gente de poder: dirigentes en general, elites, políticos, etc., y de fanática y satánica al servicio de pseudorreligiones). Este contraste con la mundanidad del cristiano esta avocado a traerle graves consecuencias; y lo dijo Jesús: «Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia».
Y ya sabemos la historia del cristianismo, como hemos dicho, desde el inicio: el primero Jesucristo, luego Esteban, Santiago, y los demás apóstoles. Recogemos tan solo un par de versículos del libro de los Hechos de los Apóstoles: Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (14,19-20): EN aquellos días, llegaron unos judíos de Antioquía y de Iconio y se ganaron a la gente; apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, dejándolo ya por muerto. Entonces lo rodearon los discípulos; él se levantó y volvió a la ciudad.
Esto está pasando hoy día en muchas partes del mundo. La última prueba de ello es esta noticia de ayer 20 de mayo (que pueden leer completa en Religión en Libertad):
«¡Vergüenza, vergüenza!»: el Parlamento Europeo se niega a condenar la lapidación de una cristiana
El Parlamento Europeo no ha querido condenar el asesinato brutal -la lapidación de una estudiante cristiana en Nigeria-, lo que provocó que varios eurodiputados gritaran “¡vergüenza, vergüenza!” cuando se conoció el resultado.
Esta semana el Parlamento Europeo ha quedado totalmente retratado al negarse a condenar el brutal asesinato de Deborah Samuel Yakubu, la estudiante cristiana que ha sido lapidada y luego quemada por sus compañeros musulmanes tras haber sido acusada de blasfemar. La joven simplemente se había quejado del excesivo número de mensajes religiosos en el grupo de WhatsApp de su clase, lo que fue considerado como una afrenta por los islamistas.
Su muerte provocó además importantes disturbios en Nigeria. Una turba de fanáticos islamistas utilizó este suceso como pretexto para incendiar iglesias, mientras que en algunas zonas del país africano la situación de los cristianos es ya insostenible.
A pesar de ello, el Parlamento Europeo no ha querido defender a estas personas indefensas, ni siquiera por el hecho de que la víctima sea mujer, viendo la especial sensibilidad feminista de los políticos europeos.
La moción fue presentada por el eurodiputado francés Jean-Paul Garraud, pero fue rechazada con 244 votos en contra, 231 a favor y 19 abstenciones. La mayoría de los votos en contra provino de los partidos de izquierdas.
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