Cosas que llaman la atención (en el ámbito sexual)

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Hay cosas que llaman la atención, pero como si nada; cosas que nos debían de interrogar, pero que se asumen sin despertar el mínimo comentario o juicio crítico.  Ejemplos  (aunque son muchos ámbitos, hoy solo vamos referirnos al sexual):

  • En las películas se da el hecho de gente que se ha conocido ese mismo día, y, ¡ala!, en un rato, acaban en la cama. Esto sin duda va contra toda moral y contra todo sentido común. Un disparate que cada vez más se transfiere de la pantalla a la vida real. Esto tiene una notable importancia… Pero nadie hace la menor crítica. La banalización de algo tan trascendente y único supone una gran pérdida.
  • Desde la filosofía (y psicología) materialista y la revolución sexual de los sesenta se acusó a la  Iglesia insistía excesivamente en el Sexto Mandamiento y se olvidaba de la justicia. Hoy se habla mucho de la justicia pero se olvida la otra realidad y la moral cristiana es un conjunto armonioso, en el cual no se puede unilateralmente subrayar una parte en desmedra de otra… Se trata de tapar la boca a la Iglesia sobre su moral en ese asunto tan sensible, y ésta, achantada, para que no se la tome como censora y aguafiestas, enmudece; renunciando, como si nada, a una parte fundamental de la moral.
  • Hay una gran multitud de chicos, críos, que con 12 o 13 años, han tenido relaciones sexuales. A nadie parece extrañarle o preguntarse qué supone eso.
  • Al hilo del asunto anterior, otro tanto ocurre con las múltiples relaciones ¾encuentros y desencuentros¾ sexuales (con o sin afectividad por medio) que acumula uno de esos chicos/cas hasta llegar a la edad del compromiso definitivo. Después de 10 años de acumular («batallas») relaciones íntimas como si nada, ¿cómo se llega a ese estado de compromiso verdadero y definitivo? ¿A qué grado de implicación profunda y para siempre, para toda una vida?
  • Es sabio, por estudios, que posponer las relaciones sexuales fortalece el matrimonio. Las parejas casadas que retrasaron las relaciones sexuales tendían a comunicarse, disfrutar del sexo y tener un matrimonio más estable y satisfactorio. Esto se ignora, no se valora ni se tienen en cuenta en la cultura actual.
  • Hemos pasado de lo que se censuraba como una moral represora, a un desenfreno total y a un caos. Casi cabe expresar el dicho, saltar de la sartén al fuego. Pero nada, de este desmadre sexual, de no sujetarse a nada, de falta de autocontrol, nadie de se preocupa ni dice nada, ni avisa de las posibles consecuencias. (Entre otras, posiblemente esté esa inflación de los abusos y agresiones sexuales, de lobos solitarios y en manadas, cada vez más frecuentes. O el número de asistentes a psicólogos y psiquiatras por adicciones a la pornografía y a una sexualidad compulsiva y desordenada).
  • Ante el constante número e incluso con picos de aumento que año tras año se da sobre los asesinatos de mujeres a manos de su pareja, hace unos años (25 o 30) se decía «esto es consecuencia del franquismo, por una educación machista proveniente de una dictadura». Hoy, cuando ha pasado medio siglo, y ese argumento encubridor ya no se puede usar, no se hace autocrítica, y no que es peor, ni se ataja el asunto, sino más bien todo lo contrario, el número de víctimas aumenta.
  • Este asunto, como el de las violaciones (agresiones sexuales en manada o no), se airean, y están constantemente en los medios de comunicación, en un lugar destacado. En cambio, para el asunto de los suicidios, de eso nada dice nada; cuando la cifra es sangrante y no para de aumentar.
  • La ideología de género que descarta la Naturaleza, que trata de imponerse como una ideología sobre la realidad, provocando la confusión en los niños y en los jóvenes. Hay muchos informes, análisis y posturas de científicos y pedagogos sobre lo erróneo y pernicioso de los planteamos de una ideología de género, y sin embargo, sobre esta realidad tan importante, nadie debate en los medios, nadie discute nada, nadie la cuestiona, nadie defiende la postura varadera, ni siquiera los padres ni los colegios; excepto, en algunos lugares remotos, (de la periferia intelectual o de influencia), a los que no se les da mayor importancia, aunque la tenga; ejemplo, el movimiento ciudadano con el significativo título ConMisHijosNoTeMetas.

 

 

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