El un hecho -y como tal no se discute, sino que se constata o toma nota- que en nuestros días hay un aumentos de las posesiones diabólicas. Esto ya sin hablar del incremento del grado de maldad en nuestras sociedades; estos son algunos datos que lo demuestran, vean: «¿Quién es el responsable de todo esto…?«.
El Maligno aprovecha cualquier escollo u oportunidad para aumentar su poder e influir sobre los seres humanos, y atraerlos hacia sí, incrementado su maldad, para finalmente conducirlos a su perdición.
Entre lo que posibilita el que el Maligno consiga su propósito, que tanto y tan claramente se parecía en la actualidad, está lo que ha declarado en ACI Prensa, el exorcista P. Torres Ruiz: «La pérdida de fe en Occidente ha aumentado los casos de posesiones diabólicas«
El alejamiento de Dios, de dejar de estar bajo su amparo, a la intemperie, deja expuesta a la persona a que el Maligno pueda influir (tentarle) más fácilmente. Como lo es -y así esta sucediendo cada vez más- el que muchos, sedientos de vida interior, acudan para calmar su sed a beber en aguas -sectas- contaminadas. Otro hecho bastante determinante es el discurso -o visión- dominante de un nihilismo materialista y egoísta, que lleva a las personas a mirar solo para sí, sin trascendía, en una mentalidad atea.
Por todo ello, recomendamos vivamente que:
- La personas que no estén bautizados que lo hagan, y que -si de veras les aman- lo hagan con los hijos; es el mayor bien que pueden hacer por ellos y por vosotros mismos. Es la mayor protección: quien se cristiana pasa a ser de la familia del Dios de Jesucristo, y queda bajo su amparo y custodia.
- Vivir según la voluntad de Dios, que es una apuesta por vivir en santidad. Seguir su voluntad expresada en su doctrina que dimana del su Palabra.
- Estar en contacto con Dios, de forma habitual, a través de la oración.
- Vivir de los sacramentos y asistir a misa.
- Vivir en constante estado de gracia, y no pecar nunca y siempre confesión frecuente.
- Sed bueno y respetar la conciencia.
- Vivir amando.
- Acudir a la intercesión de los santos y muy especialmente al amparo materno de la Virgen Santísima.
- También los sacramentales tienen una función protectora.
Con esto se puede vivir tranquilo, sin caer en las garras del Maligno, que anda como león rugiendo becando a quien echar su zarpa y devorar.
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