- No hacer mal es un bien, no hacer bien es un mal. El pecado de omisión –que apenas se tiene en cuenta- es de grave responsabilidad.
- La combinación azarosa de la materia de los ateos para justificar su posición es menos racional que creer en una inteligencia superior como creadora de todo esto, especialmente a la persona humana. De modo que el cree es alguien que piensa más razonablemente.
- El ser humano es imperfecto en las actuales condiciones terrenales, es una naturaleza caída; pero tiene grados, y hoy estamos en la mayor degradación en cuanto se ha rebelado contra su propia naturaleza, no ya degradándola parcialmente, por el pecado, sino totalmente, al cometer el pecado de los pecados, querer ser como Dios, la suma soberbia, y que le lleva a renegar de su naturaleza y pretender recrearla a capricho.
- La esterilidad que promueven las ideologías progres y globalistas quieren hacer creer que la superpoblación es un grave problema, pero no es así en cuanto que el desarrollo humano es superior al crecimiento poblacional. ¿Porqué, pues?¿Qué pretenden? Preservar su poder, el estatus de poder establecido, el suyo, claro.
- Una sociedad ideológicamente materialista es enemiga del cristianismo, y jamás les interesará por la bondad, el amor, la generosidad, etc., por los valores espirituales propios de la religión cristiana? Desengañémonos, van a por la civilización que el cristianismo propone.
- Votar por el mal menor, cuando no queda otra; es decir, cuando no votar suponga dejar que el mal mayor, sea aún mayor. No es en sí apoyar tal opción menos mala, sino minimizar daños. Y esperar y desear ir avanzando en lo ideal: que el mal menor no exista.
- Jesús profundizó y asentó muchas cosas que estaban como apuntas en los tiempos pretéritos: La cuestión sobre la otra vida –que los saduceos no lo afirmaban-, el juicio personal y final; la responsabilidad moral personal, sobre la que acarrearía condenación o salvación. La infidelidad a Dios se veía como posibilidad de un castigo para el pueblo, como sucedió con los males que acaecían, entre ellos las deportaciones.
- Jesús atacó duramente a los fariseos y escribas, tachándolos de hipócritas, pues implantaban una visión de la religión que subvertía la sana doctrina y la consiguiente vivencia religiosa y moral, vacía de interioridad y fraguada en apariencia exterior; a la vez que imponían a la gente sencilla una infinidad de preceptos (613) y una rigidez que se alejaba de la misericordia y del amor al prójimo según Dios quería.
- Jesús es la luz, y como tal, deslumbra para bien o para mal. Los buenos cristianos, los santos, suelen provocar mucha bronca entre parte de la gente, pues el reflejo de su luz proveniente de Jesús, molesta a muchos, a los malos; es como si exclamasen: ¡apaga esa luz!, les hace daño a los ojos, prefieren la penumbra. De ahí surge el ser signo de contradicción de los cristianos, que tanto desprecian los malotes, pues saca a la luz sus contracciones, evidenciando sus vergüenzas, su mal obrar.
- No se puede afirmar que el hombre actual vea el hecho de la muerte como algo que ha asumido con naturalidad, como realidad ante la que no dramatiza ni se desespera; sino que sencillamente la aparte de su enfrentamiento, la obvia, no se la plantea ni piensa en ella, es los filósofos de la sospecha que respondían sorna despreocupación sobre la cuestión de la muerte: “cuando ella esté yo no estaré”. Tratar de ignorar una realidad, no deja de está ahí, aunque la tinta de calamar –huir de cualquier atisbo de verdad que nos la recuerde o provoque, distrayéndose, hediéndose en el fragor de la vida-, puede servir como ficción paliativa, que adormezca cualquier inquietud o malestar; pero no es una respuesta que satisfaga, la cuestión mientras tanto seguirá estando, latente, ahí. Es como tratar de saltar fuera de la propia sombra.
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