
Hace unos días, en uno de los pocos hospitales que se mantienen en pie en Gaza, se dio una ascena tremenda: la pediatra Alaa al Najjar allí presente vio llegar cuerpos de muertos por uno de tantos bombardeos isralelis. Era algo habitual. Hasta que se percató con indedible horror que aquellos cadáveres correspondían a 9 de sus 10 hijos. Su marido, también médico, fue también herido.
No hay palabras. Esto sucedió en la llamada Tierra Santa.
Durante estos 20 meses hemos manifestado nuestra opinión en varios artículos (ver abajo) de lo que pensamos de este conflicto en Gaza y también en lo tocante a la totaliad del enfrentamiento de un siglo, y que por lo que se va viendo va a finalizar con la extinción del pueblo palestino.
Recuerdo que hace 18 años cuando estuve en aquellas tierras de Jesús, visitando los santos lugares, la persona que hacía de guía lamentaba la actitud de ocupación por parte de Israel; yo recuerdo que le dije que estaban en su derecho ya que aquellas tierras fueron suyas hacía muchos siglos antes. El guía no hizo ningún comentario al respecto. Y ahora pienso que mi argumento no era del todo acertado: ya antes de los judíos –si quereos llegar las cosas a eso- existían otros moradores –mohabitas, madianitas, filisteos, etc.-; luego esgrimir esa argumento como justificante del comportamiento de arrasamiento actual por parte judía no era de recibo. Que los judíos tienen algún derecho histórico sobre aquellas tierras, sin duda, pero de ahí a estos que está ocurriendo… ¡es demasiado!
No quiero alargarme, porque cuanto pienso ya lo expresé anteriormente y no quiero abrurrir repitiéndome. Pero a la vista de los últimos acontecimiento y de la saña cada vez más inmisericorde de los dirigentes isrrraelis no puedo por menos que manifestar mi dolor y expanto por cuanto está sucediendo en Gaza, y también de paso en Cisjordania, que a la chita callando el apoderamiento de las tierras palestinas por parte de los colonos con el apoyo militar israelí están expulando y haciendo desarecer a este pueblo palestino, que sin Estado, acabará extinguiéndose, como lágrimas en la lluvía.
Habrá que acabar con el grupo terrorista Hamás, claro. Pero de ahí, con sus 1.200 muertos de 20 mese atrás, haya que arrasar vidas y más vidas (50 mil y otros tantos de mutilados de por vida), de niños, ancianos, mujeres, de gente indefensa, y destruir hogares y más hogares, hasta no dejar casa en pie, sino montones de cascotes, y multitud de personas muriéndose de hambre; en espera –se supone- que se marchen “por propia voluntad”, empujadores por la miseria y la hambruna. “Israel aprueba la toma militar total de Gaza, planea ocupación permanente y desplazamiento.” “Israel lleva a Gaza al borde de la hambruna”. Y así, para que al final Isrrael lo ocupe todo, absolutamente todo. “Expulsar a los palestinos de su patria es un sacrilegio”.Y aquella tierra a la que Roma la llamara Palestina desaparecerá de lal faz de la tierra.
¿Y los cristianos?
“Uno de cada tres cristianos quiere emigrar de Israel por el ambiente de persecución en el que viven.” Uno de cada tres cristianos en Israel quiere emigrar (casi el 50% menores de 30 años), en medio de una escalada de ataques contra la minoría por parte de grupos extremistas judíos o movimientos vinculados a los colonos, y una percepción generalizada (casi el 40%) de discriminación por parte de los agentes estatales.
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Dos estados: israelí y palestino
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