María Zambrano

Un 6 de febrero de 1991 moría en Madrid María Zambrano, nacida en 1904, filósofa y ensayista española, discípula de Xavier Zubiri y amiga de José Ortega y Gasset. Fue emigrante en Argentina a consecuencia de la guerra civil española, de una espiritualidad excepcional y creyente, próxima a los valores cristianos. Esto la granjeó que la marginaran culturalmente los políticos y intelectuales de izquierdas, a pesar de ser exiliada, una mujer y de pensamiento humano-solidario.

Su brillantez intelectual y su grandeza moral se ve reflejada en su amplia obra llena de talento, reflexiones e intuiciones excepcionales.

A continuación les ofrecemos algunas de sus frases. También puede leer más sobre ella en los artículos que publicamos anteriormente: aquí, aquí y aquí.

 

“Hace muy poco tiempo que el hombre cuenta su historia, examina su presente y proyecta su futuro sin contar con los dioses, con Dios, con alguna forma de manifestación de lo divino”.

 “En otro tiempo lo divino ha formado parte íntimamente de la vida humana. Mas claro está que esta intimidad no puede ser percibida desde la conciencia actual”.

 “Las creencias son las que constituyen nuestro íntimo fondo; en ellas vivimos, somos y nos movemos, nos constituyen (Ortega). Quietud, especie de raíz de nuestra alma”.

 “El fondo invariable, raíz de nuestra alma, que nos hace soportar el peso de la vida, sus vaivenes, sus incertidumbres, sus momentos difíciles, sus desengaños y fracasos, etc.

Ya no hay creencias que constituyan intimo fondo, que diría Ortega, ni certidumbres”.

  “Al fallarnos las creencias lo que nos falla es la realidad misma que nos adentra a través de ellas. La vida se nos vacía de sentido y el mundo, la realidad, se desliza, se hace fantasma de sí misma. Por eso estamos solos, es una soledad sin igual”·

 “Piedad consiste en saber tratar adecuadamente con lo otro”

 “La conciencia democrática, de raíz cristina, no admite superioridades e inferioridades entre los hombres y aún se resiente ante el hecho de que todavía subsista”.

 “Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no sólo es permitido, sino exigido, el ser persona”.

 “El corazón es centro, porque es lo único de nuestro ser que da sonido.”

Nota:

María Zambrano pensaba que Occidente, Europa, el hombre occidental, necesitaban de la confesión, de una radical confesión, como autocrítica para responsabilizarse y para alcanzar la misericordia. ¡Y cuánta razón tenía! Pero esto ya no es ni escuchado, pensado o deseado.

María Zambrano pone de relieve el efecto mortífero, físico y espiritual a que ha conducido la degeneración de la idea de progreso.

Para María Zambrano Europa va al ” suicidio por falta de hospitalidad”.

  

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