Leyes contra la libertad religiosaEsto es lo que se avecina: El estatal ismo totalitario contra la libertad religiosa (y más concretamente, cristiana, y más concretamente, Católica). Se ve venir… El NOM (Nuevo Orden Mundial) empieza a pisar el acelerador.
Ya tiempo atrás Obama y también declaraciones de Hilary Clinton realizaron declaraciones e intentaron recortar libertades religiosas; la ONU, otro tanto. Este intento por recortar las libertades de este tipo por parte de los Estados no es algo nuevo, a lo largo de la historia se ha repetido este querer mandar sobre la religiosidad de la gente, para mejor dominarla, sin duda. Porque la religión hace referencia a la conciencia de cada persona, y este es el último y principal bastión de cada cual; de ahí, entre otras cosas, de el querer abordar y someter tal espacio de la libertad. Pese a los intentos por anular este «recinto sagrado», en muchos inalienable, se pretende mandar sobre él; es decir, apoderarse del papel de quien puede influir sobre las conciencias de la gente, adueñarse de la religión, de las creencias, de quien las custodia; en definitiva de las Iglesias. Ahí está, como papel destacado, la China, que intenta -y en parte lo consigue- imponer a la Iglesia Católica, sus obispos, clero, etc. y la manera de funcionar y «ser» la vida religiosa en su país comunista. Algo parecido se va decantando en las intenciones de otros países como Venezuela, Bolivia, Australia, ¿Canadá?, que proyectan leyes destinadas a controlar y limitar el ejercicio de la libre expresión y el disfrute de las libertades religiosas. El caso de Australia se torna paradigmático, en el sentido de que con apariencias de modales democráticos, pretende constreñir la libertad sin fronteras de la religión, para circunscribiéndola a su territorio, no permitir la influencia sobre sus ciudadanos de «dirigentes religiosos ajenos al país propio». Alegando la defensa ante terceros que intenten condicionar la política ideológica interna; para lo cual se hace necesaria una antiespionaje. Es decir, que pretenden controlar a los creyentes de Australia, con censos de a qué confesión religiosa se pertenece. Todo ello bajo una pátina democrática, mediante ley aprobada parlamentariamente y bajo el argumento de autodefensa; pero que en el fondo tratan de constreñir libertades en esa ámbito, y sojuzgar, de manera más «civilizada», la voluntad de la gente. Por ejemplo, a los católicos podría considerar como agentes extranjeros, ya que deben obediencia al Papa, autoridad de una país como el Vaticano. Por ahí van los tiros: no por el empleo de la «fuerza bruta», sino por la de ampararse en una legislación, «bien ahormada de buenas razones», que autorice a la arbitrariedad, y, en definitiva, el autoritarismo, el control con la restricción de la libertades, y en definitiva el despotismo del poder político estatalizado que pretende acaparar peligrosamente cada vez más poder. P:D: La cosa no pinta nada bien. Ah, y va más rápido de lo que pensamos. Al tiempo. |
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