Todas las nuevas “religiones” surgidas después de la consumación de la Revelación de Dios a través de su Hijo Jesucristo son herejías u obras de Satanás.
Divisiones de la Iglesia verdadera fundada por Jesús, que es la Católica, son obras del Anticristo. El diablo, padre de la mentira y como su nombre indica divisor, separador… tiene como objetivo, por odio a Dios y a sus creación, los seres humanos, romper en pedazos la piedra de Pedro, a base de crear mentiras y provocar crisis y cismas en el interior de la Iglesia, así como infestar la sociedad de sectas, pseudorreligiones, filosofías, ideologías y sistemas políticos contrarios a la doctrina católica.
En el caso de la Ortodoxa no hay una herejía como tal, sino una ruptura por cuestiones políticas.., pero en esencia se mantendría el misma doctrina o credo. Y que no tardando, después de 10 siglos, volverán a unirse, tal y como Dios quiere: «Que sean uno…»
Todas las demás serían perversiones: Gnosticismo, Arrianismo, Pelagianismo, Jansenismo, Luteranismo, Anglicanismo, Calvinismo, Protestantismo (con sus 40 .000 denominaciones), Masonería, Comunismo, Liberalismo colorado, Modernismo, laicismo ateo beligerante, Nueva Era, Sectas, Wokismo, Ideología de género, Nuevo Orden Mundial, las agendas 2030 y 2050, y el Islamismo.
Todas ellas son claramente manifestaciones anticristianas, que el Príncipe de este mundo utiliza contra la única verdadera religión fundada por Cristo, y en la cual se encuentra la fuente de gracia divina y el camino de la salvación.
Cono es obvio, Dios no abandona nunca al hombre, sean las circunstancias existenciales o de creencias en las que se encuentren, y aun que sean las más apropiadas, Dios está cercano, prestando su ayuda, gracia, aunque sea de forma anónima. De ahí que en esas pseudorreligiones y demás, Dios procura la salvación de todos. Aunque, claro, se lo pongan más difícil. Como dice Jesús, el buen pastor: «Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarlas.» (Jn 10,16.17).
Los católicos creemos que en Jesucristo hemos recibido la plenitud de la Revelación y que en la Iglesia encontramos los medios que Él mismo nos ha dejado para conocerle, amarle y vivir unidos a Él. Pero eso no significa que Dios solamente actúe dentro de las fronteras visibles de la Iglesia. Dios escribe recto en renglones torcidos. El Espíritu Santo sopla donde quiere y puede suscitar en cualquier corazón deseos de verdad, de justicia, de entrega y de amor. Cada vez que alguien ama sinceramente, busca la verdad, practica la misericordia o entrega su vida por otro, hay algo de Dios actuando en él.
Los efectos de la encarnación, muerte y resurrección de Jesucristo alcanzan a toda la humanidad. Pero lo querido por Él es que todos siguiéramos sus pasos: pues Él es el camino, la verdad y la vida· y las gracias, que se derraman en su Iglesia, por los sacramentos, es de vital importancia para seguirle santamente por el sendero que conduce al Reino y a la vida eterna.
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¿SON HEREJES LOS PROTESTANTES? | P. Javier Olivera Ravasi
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