La política de los cristianos en coherencia con la fe

parlamento español

Como es obvio, no podemos ser cristianos sin actuar según los principios, valores y preceptos que se derivan de la creencia que profesamos.

Como se constata, cada vez se hace más frecuente que los cristianos voten sin tener en cuenta a su conciencia; votan según motivaciones ajenas, egoístas, de intereses propios (de ira a lo suyo) sin consideraciones de justicia, bien común, solidaridad y hasta de honradez, etc., irresponsablemente.

Ante esto, para que el voto de un cristiano sea lo más identificable con la doctrina de su fe y con arreglo a una conciencia bien formada, la Iglesia  haría bien en dar una palabra orientativa a su feligresía. Pero la iglesia temerosa de que se le acuse de que se mete en política si dice algo al respecto o expresa su opinión, calla.

Es curioso de política todo el mundo opina: ciudadanos, trabajadores, sindicatos, empresarios, banqueros, periodistas, etc., etc., todo el mundo, excepto la Iglesia. La Iglesia está como amordazada, cohibida a decir cuáles son sus valores y doctrina (que la tiene y muy buena). Por un falso respeto a no inmiscuirse en la opción de votante, guarda silencio; que es un consentir y dar por bueno aquello que vaya contra la recta conciencia y la ley natural y la divina.  

Por otra parte, también sería bueno y de desear que los partidos que se dicen de extracción cristiana o a los que se les identifica de alguna manera como de votantes católicos, que tuvieran una coherencia en todo su ideario y no derivaran planteamientos a veces hasta contradictorios… Por ejemplo, no se puede mantener una clara posición pro-vida, en cuanto al aborto o la eutanasia, y en cambio no mantener esa misma postura en defensa de los más desfavorecidos (migrantes, pobres, descartados, gente sin recursos de todo tipo, etc.), es decir, temas de carácter social. En este sentido, se pide que se interprete y afronte esta problemática según se deriva de la doctrina que se ajusta a la voluntad de Dios, que obedece a principios de fraternidad, justicia, misericordia, igual dignidad, respeto y consideración absoluta hacia el prójimo, amándole como a uno mismo, etc. Es decir, como dijo san Juan Pablo II, procurar la “civilización del amor”.

Es triste comprobar cómo partidos de raigambre católica (puede verse en España, y valga de ejemplo), por posicionamientos impropios no defienden cosas puramente cristianas, como lo tocante a la compasión, la misericordia, la justicia, la igualdad, el reparto más equitativo de los bienes, etc. Resulta lamentable que estos valores tan propios del Reino de Dios, se abandonen y se dejen como bandera a partidos con ideologías estrictamente no cristianos.

Por hablar, en este sentido, de casos concretos: en lo tocante a la ecología y la defensa del planeta, ¿por qué dejar que esa bandera la enarbolen partidos no cristianos, cuando el cristiano debería ser el más indicado para ello? El respeto por la casa común, la tierra, el hogar creado por Dios para sus hijos,… no hay motivo mayor para ello: es un mandato divino. Otro caso: los migrantes, ¿por qué dejar que otros hagan la labor de su defensa y acogida, cuando el cristiano ha de amar al prójimo como a sí mismo? ¿No son especialmente los más desfavorecidos, los hermanos más necesitado aquellos a los que como el buen samaritano ha de asistir y favorecer? En cambio, en algunos caso, se dedican enconadamente, la fustigarlos; donde con ello hasta una imagen de oscos y inmisericordes, cuando deberían ser todo lo contrario. Si fueran coherentes con los valores que dicen profesar, darían una imagen más amable y serían a la vez más coherentes, y hasta inteligentes, y no se dejarían arrebatar ese bien y valor propio del reino de Dios.

Hay muchos católicos, la mayoría de los españoles lo son; en cambio votan a opciones no cristianas. ¿Por qué de esta incoherencia?

El católico ha de votar en conciencia, según los valores cristianos derivados de su fe. E igualmente, los partidos que se dicen tener un ideario católico, han de ser también coherente con el sentir de la doctrina cristiana. Y la Iglesia, por su parte, ha de alentar a sus fieles a votar en conciencia…

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