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Entrevista con Lucien Cerise: “La eliminación de las diferencias fundadoras está borrando los límites, todos los límites”No hay necesidad de volver a los cazadores-recolectores para encontrar el “paraíso perdido”. La escala rural y aldeana, incluso la pequeña aglomeración urbana, me parecen suficientes para la reubicación satisfactoria de autogestión que evita ciertas patologías del mando a distancia. La novedad en el siglo XX viene de que se pasa de un control social por el orden a un control social por el desorden. El orden por el caos.
Hago remontar el proyecto concreto de la gobernanza por el caos a la invención del “capitalismo revolucionario” entre 1750 y 1800, es decir, un capitalismo que provoca revoluciones para hacer avanzar su agenda. Sin embargo, hubo que esperar hasta los años de 1960 para producir el consentimiento total de las masas al capitalismo introduciéndose en las costumbres bajo los términos “libertarismo” o “emancipación de las minorías”. En Francia, el evento fundador de la completa captura de las masas por el capital y su gobernanza por el caos fue Mayo del 68. Es necesario ver el documental Das Netz, de Lutz Dammbeck, que hace la unión entre el control social de los proyectos de la cibernética en la década de 1950 y la aparición una década más tarde de la contra-cultura pop anglosajona, como por casualidad. Existen pruebas de que la contra-cultura era un instrumento del Capital para producir entropía social. Se piensa en la financiación de Pollock por la CIA, o en lo que cuenta Mathias Cardet en L’Effroyable Imposture du Rap [La terrible impostura del Rap]. A partir de los años 60, por lo tanto, una ideología dominante basada en los principios de la anarquía, el individualismo, la anomia, el hedonismo y el “goce sin trabas” es difundida en todo el ámbito de la cultura occidental, preparando el tsunami de patologías mentales y sociales que nos agobia desde la década de 1980: depresión, oleadas de suicidio, violencia doméstica, epidemia de abortos de confort, niño-rey hiperactivo, delincuencia juvenil, drogadicción, criminalidad sociópata, obesidad, cáncer, «cables cruzados» diversos que terminan en baño de sangre, etc. Esta ideología dominante individualista y anárquica, incluso acéfala, común a la izquierda libertaria y a la derecha liberal, no tiene más que un objetivo: aumentar la entropía, es decir, el desorden y el desequilibrio en los grupos humanos, para dislocar, atomizar y mejorar la sumisión de las masas, haciéndoles imposible la auto-organización. Divide y vencerás. Empujar a las masas a “jugar solos”, educarlos “cada uno para sí” para frenar la fuerza de los colectivos. Así, despolitizar. En efecto, el acto de fundación del fenómeno político es someter la libertad individual al interés colectivo. Mediante la inversión de las prioridades por el sacrificio del interés colectivo en aras de la sacrosanta libertad individual, la ingeniería social del Capital y de las parálisis socava cualquier capacidad de organización concreta. Como se ve, el capitalismo controla las masas por el trastorno. El verdadero anticapitalismo es por tanto el orden. La rebelión, la disidencia, la resistencia, la subversión, es el orden. (…) El problema es que el hecho de juzgar mal al psicoanálisis no siempre es muy coherente. Al mismo tiempo se dice: “El psicoanálisis no funciona” y “El psicoanálisis destruye a los seres que lo practican.” Conviene elegir. Ambas acusaciones son incompatibles entre sí en el plano estrictamente lógico. Si esto no funciona, no tendría ningún efecto, incluso el destructor. Sería un factor nulo, un cero, ni “más”, ni “menos”. De hecho, el psicoanálisis funciona, por lo que en realidad puede destruir a las personas que están bajo su influencia. Sus aplicaciones exceden el marco de la terapia y también se encuentran con frecuencia en el ámbito de la gestión, la comercialización y, lo que es menos conocido, en seguridad informática, en su rama de ingeniería social, precisamente. Era el modo normal de socialización entre los seres humanos, con ventajas e inconvenientes. Este es el gobierno por el orden, mediante la imposición de límites rígidos no traspasados nunca, so pena de castigo. Este viejo orden, el de nuestra especie y su constante antropológica desde sus orígenes, es atacado al día de hoy. El Occidente postmoderno ha visto nacer un “nuevo orden”, una forma de gobierno por el caos que consiste en una forma de control social completamente nueva de levantar todos los límites y dejar que el deseo se exprese libremente. En un primer momento, tenemos la impresión de respirar por fin, de divertirnos, sin el superyó fálico y dominante. El problema cuando se mata al Padre es que el espacio es aprovechado por la Madre, que es en realidad tan despótica como el Padre. En mayo del 68, Lacan dijo a sus estudiantes libertarios: “Vosotros también, vosotros estáis buscando un maestro”. En este caso, una Maestra, porque la libre expresión del deseo, sin ningún límite o estructura, es el modo de ser histérico, luego perverso y psicótico. Sin represión del deseo, no hay sublimación, ni simbolización, ni estructuración psíquica y conductual posible, sin acceso a la lengua y la dialéctica articulada. Existe por tanto una verdadera ingeniería psicosocial, del levantamiento de límites, de la transgresión de las prohibiciones, las leyes, los tabúes y la abolición de las fronteras, por tanto una ingeniería de la desocialización, el asalvajamiento, la desestructuración de las masas y de la regresión civilizacional provocada, en una palabra, de una ingeniería des-edipizadora, puesta en marcha por personas que saben exactamente lo que hacen, gracias o a causa de Freud y Lacan (Jung no ha reconocido el carácter fundador de Edipo y el límite), ya se trate de psicoanalistas en sentido propio o de autores imbuidos del psicoanálisis. La teoría de la confusión de los géneros no es más que una herramienta de esta ofensiva del capital para transformar a los humanos en un plástico moldeable hasta el infinito, fluidificar todas las estructuras según lo recomendado por el Instituto Tavistock, con el fin de lograr la “sociedad líquida”, descrita por Zygmunt Bauman. El resultado de esta deshumanización, o des-hominización, es lo que otros psicoanalistas denuncian, como la Julia Kristeva de los años 80 en Las nuevas enfermedades del alma, o la Asociación lacaniana internacional (ALI), en particular Charles Melman y Jean-Pierre Lebrun en El hombre sin gravedad: la explosión de estas patologías muy contemporáneas, depresión, perversión, toxicomanía, histeria banalizada, «psicosis frías», «estados límites», «borderline», sociopatía, psicopatía. Léase también a Dominique Barbier, Dany-Robert Dufour o Jean-Claude Michéa. Usted mencionaba en uno de sus últimos textos «la industria del cambio». ¿Quiénes son para usted estos «hacedores» de los trastornos que estamos viviendo? ¿Qué están buscando? Pero los tecnócratas de Bruselas no van a dejarnos salir de la prisión que han construido, y que se va a transformar gradualmente en un campo de concentración del tamaño de un continente. Para la fabricación de nuestro consentimiento con el pijama de rayas y tratar de mantener las apariencias de la democracia, la Comisión Europea nos va a imponer una guerra cognitiva sin piedad para convertirnos por la fuerza a la ideología euro-regionalista y sobre todo construir nuestra aceptación a la baja del nivel de vida y de los sufrimientos que se adjuntan necesariamente. Fuente: Katehon. Texto completo: http://katehon.com/es/article/entrevista-con-lucien-cerise-la-eliminacion-de-las-diferencias-fundadoras-esta-borrando-los |
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