Iglesia y masonería. Las dos ciudades (incompatibles).

iglesia y masonería. Las dos ciudades (incompatibles).

Los logros de los que se jacta la masonería, relacionados con el relativismo imperante y sincretismo por el que abogan, pretendiendo un nuevo orden tras el derribo de la ley natural, no ha hecho sino provocar un caos, en el que cada vez el mundo está más inmerso.  La masonería ha sido condenada por la Iglesia católica en más de 200 ocasiones.

Ayer noche, 13-3-2017, asistí en el salón S. Juan Pablo II de la basílica de la Concepción de la calle Goya de Madrid a una conferencia impartida por el profesor Alberto Bárcena, sobre la Iglesia y la masonería, con título de su libro «Iglesia y masonería. Las dos ciudades».

A continuación cito sucintamente algunas de las cosas que le ponente expuso:

Para la masonería, GADU, el gran arquitecto del universo, un divinidad genérica, portadora de la luz, que vendría a ser -aunque no quieran reconocer que se trata de Satanás- Lucifer, el cual se rebelaría contra la divinidad impositora, que sería sinónimo de libertad y portador de la iluminación para los hombres.

En las ceremonias masónica se realizan con rituales claramente satánicos, en los que los candidatos se consagran al demonio.

La masonería es una secta, en la que se sirve a Lucifer, sin saberlo.

Es una de esas caras  que ha asumido el Maligno a lo largo de la historia.

El papa León XIII la calificó del ser un ataque fiero. Al que no hemos combatido los católicos en igual medida.

Masón está en pecado grave y no pude recibir la sana comunión, según la doctrina de la Iglesia.

Hay más de 200 condenas de la Iglesia contra la masonería.

Hay una imposibilidad de ambas pertenencias.

Se van a celebrar los tres siglos de existencia de la masonería.  Y se está dando un lavado de cara de la masonería y aparecen más abiertamente, a la vez que reclama «logros» como el haber subvertido el orden natural, haber derribado la ley natural y divina. Reclaman este aporte a la humanidad.

Nos han conducido a asumir que ser relativista es ser demócratas. El dogma relativista es que la verdad viene definida por el voto de la mayoría.

Todo, cualquier verdad, que tenga fundamento natural queda desplazado como algo perteneciente al cristianismo.

Esto es un caos.

El sincretismo es la otra cara del relativismo.

La redacción de la constitución masónica de 1723, es gnóstica.

El gnosticismo es un conjunto de corrientes sincréticas seudofilosófico-religiosas. Y que pretende perversamente mezclar el trigo y la cizaña.

Pretenden estar en posesión, como iniciados en no se sabe qué ciencias ocultas y gnosis exotérica y cabalísticas, que les hace estar por encima del común de los mortales, como iluminados. El Dios cristiano nos manifiesta que no hay tal, Cristo pone de manifiesto en Mateo 11, 25ss:»En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito.» 

Miguel Morales.

 


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