Lo que Dios asumió eso salvó[1]. El mundo, la vida del ser humano, todo, todo… ya nada podrá ser igual; si esto es verdad, si Dios ha entrado en nuestro mundo, haciéndose uno de nosotros, con todo lo que ello iba a suponer para Él y para nosotros. El nacimiento de Jesús es un acontecimiento universal que afecta a todos los hombres -creyentes y no creyentes-.
Categoría: MISERICORDIA
Urge la cultura de la misericordia

El mundo no lo sabe bien hasta qué extremo necesita cambiar en su forma de ser, de pensar, de vivir… El mundo tan creído de su progresismo que ignoran —pese a su retórico abuso del término «empatia» (que otorga una falsa pose de superioridad moral)— su propia realidad egoísta y sin conciencia, ajena a la verdadera humanidad, ignora hasta que punto necesita otra forma de ser, de pensar, de sentir, de vivir…
Compromiso quiero y no «sacrificios»

La fe viva actúa por la caridad (Ga 5,6).
La fe sin obras está muerta (Sant 2,26).
¡Ay de aquellos que se confortan en su ser «almas bellas», que diría Hegel; que en su angelismo pasan de cualquier compromiso real, y que por miedo a contaminarse, abandonan a los hombres a su suerte!
El poder de Dios se identifica con la misericordia

Dios mira la cosas con una mirada de piedad, de tierna quietud. Dios transciende caritativamente la estricta realidad, especialmente la dolorosa. La vida humana tiene un ineludible componente de dolor. Aunque Dios ha creado la vida, Dios no tiene nada que ver con el sufrimiento, ni lo ha creado ni lo utiliza —como algunos creen— para corregirnos, castigarnos,… o probarnos. ¡Dios es amor misericordioso!, y su designio sobre sus «hijos humanos» es de que sean felices, santos, semejantes a Él.
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La derrota. Carencia de amor
No juzguéis y no seréis juzgados (Lc 6,37).
La lengua apacible es un árbol de vida,
pero su aspereza hiere el corazón. (Prov 15,4).
Que no salga de vuestra boca ninguna palabra mala sino la que sea buena y propia para edificación, a fin de hacer bien a los que os oyen, y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios. (Ef 4,29-30). Seguir leyendo «La derrota. Carencia de amor»
Ángelus, 18 de julio de 2021

No anestesiemos la parte más profunda de nuestro ser. Solo el corazón que no se deja secuestrar por la prisa es capaz de conmoverse, es decir, de no dejarse llevar por sí mismo y por las cosas que tiene que hacer, y de darse cuenta de los demás, de sus heridas, de sus necesidades.


