Hace dos años, por estas mismas fechas, escribíamos un artículo con este mismo título. El cual decía así en sus primeras líneas:
Un momento trascendente: Las elecciones en EE.UU. suponen un punto crucial en la vida del planeta. Desde el punto de vista teológico-religioso, que es el que nos incumbe y que en definitiva es lo que nos interesa, pues todo lo demás es contingente y pasajero.
Es la fecha de un cruce de caminos, donde ha venido a converger tantas cosas: la inestabilidad general en todo el mundo Occidental, la pandemia de Coronavirus, el islamismo violento, el gigante comunista chino, la agresividad laicista y las diversas crisis: ideológicas, políticas, culturales, antropológicas, religiosas, sociales, morales, económicas, etc. Y todo ello en un punto también donde parecen coincidir el acaecimiento de diversas profecías, como nunca a lo largo de la historia. Como ya advertía el cardenal Müller: en la “fatídica” elección en los EE.UU. se determinará el futuro de los derechos humanos en el mundo entero.
Es cierta esta frase del prelado Müller: de lo que pasa en los EE.UU. se ve afectado el resto del mundo, y también y muy especialmente en lo referente a los derechos humanos. La capacidad de influencia de los Estados Unidos en todos los ámbitos, no solo en el económico con el dólar, que ha llegado a aplicar el dicho -muy certeramente-: «Cuando EE.UU. estornuda el mundo se resfría».
Hoy, 8 de noviembre de 2022, tienen lugar elecciones de medio mandato, las «midterms» al congreso y al senado, de sus resultados depende de que en un futuro ciertas leyes y políticas progres salgan a adelante. Ya ha amenazado Joe Biden con continuar -además de revocación del aborto como derecho constitucional el pasado mes de junio y los intentos demócratas de reinstauración o blindaje del mismo- dando la batalla por la ley Roe, en su empeño por proseguir favoreciendo el aborto, e incluso con la pretensión, a la par con la ONU, de elevarlo a categoría de derecho universal. Muchas vidas por nacer están en juego en esta elecciones.
Aunque el factor económico, y dado el momento de crisis actual, juega un papel importante a la hora de emitir el voto, existen otras motivaciones que van a influir en el mismo, y más dada la fuerte polarización existente (con carácter guerracivilista): el fuerte debate social sobre el aborto -en el que estamos con los provida, de declarar al feto como «persona»- y en torno a los orígenes cristianos del país.
Para finalizar les invitamos a ver el video siguiente con las reflexiones del sacerdote español Santiago Martín:
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