Confraternización, que no sincretismo

Que nadie se alarme. El proyecto «Casa de Abraham» que cuenta con el respaldo del Papa Francisco está causando cierto revuelo. La «Casa de la Familia Abrahámica» (según la foto) albergará una mezquita, una sinagoga y una iglesia simbólicamente unidas sobre una base. 

Hay quien piensa que esto el peligroso, diseñado por los enemigos de Dios, por la masonería, en definitiva.  

Este intento de hermanar a las tres religiones de origen abrahámico está bien. Es un esfuerzo voluntarista que no irá muy lejos. Aunque si nos aleja de la disensiones, las persecuciones y enfrentamientos entre religiones, y damos una imagen pacífica y fraterna de quienes tienen a Dios como bienhechor de la humanidad, eso que saldremos ganando y la gente no podrá salir corriendo al oír mencionar el término religioso como algo peligroso o potencialmente hóstil.

Por otro lado, para los que a la defensiva lo observan con reticencias pensando que supone un sincretismo encubierto y que hace perder las esencias (o verdades de fe), no habrá tal pues será imposible, aunque solo sea por esto: la religión judia es mínima, el islamismo es muy suyo y el cristianismo tiene mucha historia, mucha tradición y magisterio, ha sufrido y sufre mucho (y esto es imborrable) y porque tiene la Eucaristía. No hay peligro. Tranquilos. Antes de diluirse y desaparecer; se romperían, decantándose como el metal precioso en el crisol.

El peligro real es el que se sincretiza con las fuerzas oscuras que niegan la Trascendencia divina, para abrirse a manifestaciones de carácter demoniaca. Este si es un peligro. Hacia el que camina el mundo de hoy día tan contaminado y sometido a veleidades idolátricas, donde la gente consciente o inconsciente vende su alma al diablo. Junto a estos están los «amigos del mal», aquellos secuaces de la Maldad, que con su comportamiento inmoral, sin ley (natural, divina), posibilitan la propagación de las tinieblas y a que el mundo caiga cada vez más en poder del Maligno. Esto sí es de alarmar.

(Por otro lado, además, se podría mitigar, tal vez -y gracias de Dios-, que el fanatismo islámico dejara de perseguir y asesinar a tantos cristianos en todas las partes del mundo).

 

ACTUALIDAD CATÓLICA

 


Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.