Iglesia chilena, iglesia francesa, el parlamento europeo.
La injerencia de los políticos en la vida de la gente, en sus convicciones, creencias, pensamientos, sentimientos, formas de vida, etc. es cada vez más coactiva y peligrosa.
La libertad está siendo cercenada. Nadie puede oponerse a lo que ellos digan; en caso contrario, te trituran a base de leyes a propósito, de medidas económicas para asfixiarte, de publicidad mediática para desprestigiarte, de cesuras en las plataformas de comunicación, etc. Tienen el poder y no se paran en barras para llevar a cabo sus objetivos, que no son otros que acabar con la libertad más íntima de la persona: el umbral de la conciencia y de la fe.
El proceso de descristianización de Occidente cada vez es más acusado, al igual que las diferente persecuciones cristianofóbicas en otras las partes del planeta. Lo que el cristianismo representa y su elenco de valores, chocan contra la pretensión de los que tratan de imponerse al mundo y recrearlo a la forma de sus objetivos; lo cuales son -aunque los hagan parecer que no- profundamente inhumanos. La mayor o única resistencia verdadera y que se trata de expulsar o aniquilar es la del Dios cristiano que no se deja manipular ni someter.
Cada vez son más los pasos de la política en contra de la libertad religiosa en todos los lugares del mundo: en todo Occidente (parlamento Europeo, Norte América, la ONU) , en Oriente Medio, y en Asía (China, India, Pakistán), África y también en Iberoamérica.
Cada vez más se producen ataques a iglesias y a lo sagrado: En Chile, Nicaragua, Venezuela, México, Hong Kong, China, Chequia, Francia, España, Nigeria… Hay incluso protestar sociales o reclamaciones de índole económica, incluso menor, y acaba en violencia extrema con asalto a templos cristianos o destrucción de imágenes, estatuas, cruces… ¿Y esto por qué? Algo raro flota en el aire.
Acabarán cerrando (o haciendo desaparecer) las iglesias. Ya lo verán. No por estas hordas vandálicas, sino por la acción política. Cuyos tentáculos alcanzan sin límite cualquier lugar, medio y manera. Si te resistes y piensas distinto, van a por ti, te meten miedo, te descalifican tachándote de «ultra», extremista, fascista… o te acorralan a bases de medidas legislativas, económicas, etc.
Vean lo de Polonia que junto con Hungría, que a nivel político-social son los dos países que aguantan numantinamente. El Parlamento Europeo violenta la soberanía de los países miembros para promover la agenda ideológica, el aborto y la educación sexual, sin consideración por alguna hacia a la voluntad de los padres.
En fin, que esto va a ser un no parar… hasta el fin de los tiempos.