Aunque sería más preciso hablar de políticos, claro, y sobre todo de políticos progres (o sea, mayormente de izquierdas —y de derechas liberales, que también los hay, y ¡uy!… —), que con una arrogancia, osadía y sin escrúpulos, se dedican a arteramente alterar, manipular, a reinterpretar y retorcer las leyes y las normas que hagan falta con tal de salirse con la suya, e imponer su voluntad e interés según mejor les cuadre.
Hay un ya antiguo dicho de «con las iglesia hemos topado, querido Sancho», que dicen consta en El Quijote, pero que no es así, pues la realidad es que no se dice tal cosa: andado en medio de la oscura noche en un pueblo en la que entraron don Quijote dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era el alcázar (el de Dulcinea)I, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo: «Con la iglesia hemos dado, Sancho». Es decir, ni se dice que fue con la institución, en mayúscula, Iglesia, sino iglesia, templo, y ni dijo el contundente topado, sino dado. Pero ya se sabe… Este dicho malévolamente atribuido a la Iglesia, bien cuadra hoy día para los políticos actuales, y de manera aumentativa. Pues no hay nada que se les ponga por delante que les pueda parar. Cada vez más acaparan todos los poderes: legislativos, jurídicos, mediáticos, económicos, educativos, etc. Ya hasta las noticias —o fuerza de las evidencias o hechos— se han convertido en relativas, «sin verdad», pues entre que se solapan en cantaradas de nuevas informaciones, entre las «fake news», las medias verdades, o el resaltar ciertos aspectos u ocultar otros, etc.etc. El caso es que hasta las verdades evidentes se han quedado sin fuerza, sin capacidad censora, púnica, ética, crítica, de avergonzar, etc., etc. De modo, y según esto, la política se ha convertido en un poder feroz, imparable, que hace y deshace según le peta. (Y si es de izquierdas, más; se esgrimen o se parapetan en su supuesta «supremacía moral»). Consiguientemente, o te pliegas a tan regía voluntad o date por muerto. Y hoy día, en esta estamos; y ríete del antiguo noble imponiendo impuestos o haciendo de su capa un sayo con arreglo a sus vasallos. Y tal vez hasta hoy día la cosa va a peor, pues los medios de control, manipulación y drogadicción de la gente, no hay parangón. Lo cual promete ir a más y más, en todos los órdenes y sentidos.
Estas palabras tienen su origen en estos artículos: https://www.actualidadcatolica.es/desenganense-sus-senorias/ http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=36302
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