Biden comulgó en Roma

En la imagen, los celebrantes despiden a la puerta del templo al presidente Biden

Según Religión en Libertad: Este sábado por la tarde, Joe Biden y su esposa Jill acudieron a misa a la iglesia de San Patricio en Roma y él recibió la comunión, tras haber sido alentado a ello por el Papa Francisco, según declaración del interesado que la Santa Sede no ha corroborado ni desmentido. El sacerdote que ofició la misa, Joe Cicconelo justificó así: «La comunión es lo que nos une en el Señor. Ninguno de nosotros es puro y perfecto. Luchamos por la vida. Todos somos santos y pecadores, y cuando eres una figura pública tienes que tomar ciertas decisiones, especialmente en una democracia, en nombre de algo más que tus propios sentimientos personales». Las decisiones a las que se refiere el párroco son: 1) impulsar la difusión del aborto en el mundo con dinero público, algo que la Administración anterior había dejado de hacer; 2) intentar cambiar la mayoría provida del Tribunal Supremo que dejó Donald Trump, modificando el número de jueces, antes de que pueda eventualmente revertir la sentencia Roe vs Wade que en 1973 lo declaró constitucional; 3) promover una ley federal que garantice el aborto hasta el mismo momento del nacimiento. Ninguna de estas decisiones viene condicionada por exigencia democrática alguna (pues el aborto ya es legal en Estados Unidos), sino que son compromisos contraídos libremente por Biden para frenar el avance provida en su país, éste sí respaldado democráticamente por mayorías parlamentarias estatales que intentan proteger al no nacido en la medida en que lo permita Roe vs Wade. 

 

A esto añadimos una reflexión:

¡Cuántas veces para justificar nuestras decisiones inventamos razones! Si buscamos justificaciones como la de «ninguno de nosotros es puro y perfecto(…)Todos somos santos y pecadores» para salirnos con la nuestra, entonces la conciencia nos va a disculpar de hacer cualquier cosa, la que sea, por más grave que sea nuestro pecado: «somos débiles, pecadores, imperfectos…, la condición humana es así…, y tal y tal». En fin, que no hay que autojustificarse tan de «sepulcro blanqueado». Si este argumento sirve para los proaborteros, también habrá de servir para otros como los adulteros (divorciados recasados) o cualquier otro pecado (pues si se puede con el mayor, cómo no con otros menores aunque graves). Por lo demás, añadir que con esto ¿para qué la Confesión?, deja de ser necesaria para alcanzar el estado de gracia necesario para recibir la Comunión.  

En fin, que hay cosas que no se entienden. 

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