A la hora de las negociaciones con el PP para dar gobiernos al PP, VOX, si quiere ser el único partido verdaderamente cristiano, ha de no renunciar a los valores fundamentales indeclinables como son los que citara el papa Benedicto XVI[1]: respeto y defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural; familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer; libertad de educación de los hijos y promoción del bien común.
VOX, respetar estos valores es respetar a los que te han votado. Aunque se reciban presiones por varias vías, incluidos periodistas componedores, ateos y liberales colorados, y del mismo PP que se revale marrulleramente del «si no me apoyas, estás posibilitando la continuidad el sanchismo progre…» y de forma que a su vez de cara a las próximas elecciones reclama el llamado «voto útil».
Hay que estar firmes y no ceder, pase lo que pases, «más vale honra sin barcos que buques sin honra»; siendo así siempre se tendrá un suelo firme de fieles cristianos irreductibles.
No hay que caer en error pretender puestos, cargos, sillones, etc., sino de establecer acuerdos concretos en torno a los valores, sobre el propio programa, sobre lo que se puede dar una economía, una merma a su pretensión de máximos, pero con vocación a ello y sin renuncias esenciales.
Hay que llevar la negociación hacia objetivos concretos, bien especificados en leyes y en un tiempo determinado. Esto es lo importante, la almendra, todo lo demás es cascara y hojarasca.
Estos son los demás fundamentales a tratar:
El aborto y la eutanasia. Hay que derogar las leyes existentes y hacer nuevas. En cuanto a la eutanasia hay que dedicar esfuerzo y dinero en los cuidados paliativos; en cuanto al aborto, puede valer la orientación de base explicitada en el artículo: El fin del aborto.
La familia. Hay que protegerla de los continuos ataques de la ideología de género y de leyes acientíficas como la ley trans, a derogar.
La libertad de educación de los hijos según los valores de los padres, y protegiéndolos de los activistas trans que se infiltran en colegios y actos públicos, la mayoría subvencionados; y que están fomentando el desquicie sexual de la infancia y la juventud, aumentado la disforia de género de manera alarmante. Hay que imponer el derecho del pin parental, para que no se adoctrine a los niños a espaldas de sus padres. Hay también que proteger la libertad de elección de centro y la enseñanza concertada, con el cheque escolar. Ah, y derogar la ley Celaa.
El bien común. Hay que recortar mucho gasto superfluo, subvenciones, etc. y mirar prioritariamente, como principio cristiano, por los más necesitados, por aquellos a los que el sistema quiere cancelar… En cuanto al tema de la migración, VOX tiene que bajar el diapasón -pues esa obsesión por hostigar a los emigrantes, que no tienen donde caerse muertos, no es de cristianos- y encaminar sus esfuerzos a cómo hacer posible que los emigrantes puedan ejercer su derecho -como dice le papa Francisco, a no tener que emigrar; hay que buscar la solución para ellos en su origen, ahí es donde hay que poner el foco y el esfuerzo.
Y en otras cuestiones como:
La organización autonómica. Las Autonomías han traído algunos males que hay que corregir: hay una absolutización de los intereses de cada división territorial que conducen al egoísmo y desequilibrios y a una lucha por sacar más tajada, dándose el privilegio de algunas partes que políticamente tiene más poder de influencia y decisión. Creándose cada vez más una fractura y rivalidad. Por otro lado, la excesiva atribución de competencias están llevando a que, no que se sea ya un estado federal, sino incluso a nacionalidades cuasi independientes. Donde se resaltan ya tantos las señas de identidad, que nos acabamos siendo casi más diferentes entre nosotros mismo que con otros países. En fin, que hay que repensarse en Estado, y reestructurarlo regionalmente y cuanto menos recupera competencias. Si no, nos va a ir muy mal; ya lo estamos viendo y padeciendo. Así no se puede seguir, porque con el tiempo esto se rompe. Hay que barajar muy seriamente la posibilidad de, como ocurre en otros países -Francia, Portugal, sin ir más lejos- el prohibir que participen en las elecciones partidos que estén por la ruptura de la patria.
El poder judicial. Este compadre de los dos partidos de mayorías PP y PSOE de repartirse a escote los jueces y mangonear en las Justicia y abducir esta pata del Estado democrático para ponerla a su servicio, causa una merma notable en la calidad de la Democracia, prácticamente se carga una de las patas de la misma de las que hablaba Montesquieu. VOX aboga por una justicia independiente, absolutamente, e incluso de la Fiscalía. Hay que proteger la democracia.
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[1] En la exhortación apostólica Sacramentum Caritatis, concretamente en el punto 83 (Coherencia eucarística)
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