Testimonio de los santos sobre la pobreza

            «La pobreza es la raíz de toda santidad» (San Buenaventura).

Los santos con el testimonio de su vida nos muestran el camino de la santidad, que no es otro que el de la pobreza; del que ellos dan claro ejemplo. He aquí algunos, que podría ser el de todos.

Claro, habría que empezar con el que es el Santo de los Santos, Jesucristo, que “siendo rico, por nosotros se hizo pobre” (2 Cor 8,9).

San Francisco de Asís, hijo de un padre comerciante adinerado, del que renunció a todo; fundador de los francisanos cuya primera regla es “Los hermanos deben vivir sin nada propio”, decía:¡Santa Dama Pobreza, tú eres nuestra única riqueza!

Santa Isabel de Hungria, reina, que dejó su reino para asistir a los pobres, en quienes veía a Cristo.

San Roberto Belarmino Su virtud característica fue la caridad, acompañada de una gran austeridad en todas las cosas. Entregaba todas sus cosas, hasta lo más propio y elemental para favorecer a los necesitados.

San Antonio Abad, nació en Egipto, de padres nobles. Vendidos sus bienes y repartió su precio a los pobres, se retiró al desierto. Su vida, llena de extremadas austeridades, fue más angélica que humana.

San Benito Abad, nacido de noble familia, se retiró a una caverna del Subiaco, huyendo del mundo.

San Ubaldo, nación en Gubio (Umbría). Distribuyó sus bienes a los pobres.

San Norberto. De noble familia alemana. Abandonó la corte imperial para recibir las sagradas órdenes.

 San Nicolás,  nació Turquia, en una familia adinerada. Después de la muerte de sus padres, Nicolás heredó una gran fortuna que distribuyo sus bienes entre los pobres.

Santa Lucia, nacio en Italia, era de padres nobles y ricos,  puso al serivio de los pobres sus bienes.

Santa Margarita. Reina de Escocia, brilló en el trono por lo humilde y austero de su vida y por la caridad hacia los pobres. 

San Francisco de Sales, nacido en castillo de Sales, Saboya (Francia), de noble familia. Tras renunciar a la dignidad de senador se hizo clérigo.

San Paulino de Nola. Fue cónsul del Imperio romano. Distribuidos sus bienes a los pobres, vino a España, siendo ordenado sacerdote en Barcelona.

San Alejo, noble romano, abandonando todas las cosas peregrinó por el mundo, visitando los grandes santuarios de la cristiandad.

Santo Tomás de Aquino,  de noble familia, tuvo que vencer mil dificultades de aparte de los suyos para abandonar el mundo.

San Carlos Borromeo, Caritativo con los pobres, llegó a distribuirles 40.000 monedas de oro en un solo día.

San Martín, partió su capa de soldado con un pobre que le pidió limosna en nombre de Cristo, y a quien no podía dar nada más en aquel momento.

San Felix, de la familia real francesa, despreció el trono y se consagró al Señor en el sacerdocio. Se retiró a un desierto.

San Juan de Ávila,  su padre poseía unas minas de plata…; vendió todos los bienes que le habían legado y repartió el dinero a los pobres, para después dedicarse enteramente a la evangelización.

San Francisco de Borja, de noble cuna, brazo derecho del emperador Carlos V, renunció al ducado de Gandía (Valencia) y a los a los honores y a los títulos mundanos, entrando en la Compañía de Jesús.

San Luis Gonzaga, hijo de los marqueses de Castellón. San Luis llevó vida de ángel penitente. Renunciado el marquesado, a los dieciséis años entró en el Compañía de Jesús.

Santo Domingo de Guzmán, San Ignacio, San Francisco Javier…

 

“Cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío” (Lc 14,33).

 

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