Esta es una propuesta —política, si se quiere—, pero real, y a la que un día, con el correr del tiempo, sin duda, se llegará. Avanzamos aquí este planteamiento para acelerar los tiempos y que cuanto antes se salven las más vidas posibles.
El aborto es demasiado serio como para negarlo, sin más, y oponerse a la escucha de latido; manera de impedir tomar conciencia real de que lo que se pretende destruir es algo distinto a ti, es decir, una persona sobre la que no se tiene derecho a disponer de su existencia. Quien se opone al latido, esta oponiéndose a esa toma de conciencia; lo cual afirma ya lo que pretende negar, ocultándolo. Ejercitar el dicho: «ojos que no ven corazón, corazón que no siente».
La escucha de latido hace cambiar al 40%.
Si a la asociaciones provida y de ayuda a la maternidad se las subvencionaran tanto como a las clínicas abortivas seguro que ese 60% restante quedaría reducido a menos de la mitad.
Y si a esto se le ofrece la posibilidad de la salida digna y respetuosa de poder de manera sencilla y cuidadosa, con apañamiento y ayuda, de que si no desea al bebe, por la razones de orden mayor que sean, poder donarlo en adopción —además, haciendo dichosos a matrimonios que no puede tener hijos—, ese 25% restante, quedaría reducido a una cifra muy pequeña. Seguramente —hablo de España— que de esos 90 mil abortos al año, quedarían en 9 mil.
Y si se legislar con penas económicas, no de cárcel, para los que rebasaran las 6 semanas en que se escucha el latido o si fuera posible los 18 días en que científicamente se sabe que hay ya el latido, se reduciría aún más.
Y si se hace campañas de concienciación y sensibilización (por ejemplo, y sin que se llegue —aunque haya razones— a la crudeza de las imágenes que se ofrecen en las cajetillas de tabaco), seguro que se llegaría a erradicar definitivamente y en su totalidad la lacra del aborto.
Recemos por ello. Lo ponemos en las manos de nuestra madre María Santísima.
Nota:
Todos los partidos en España, en mayor o menos medida, son aborteros; excepto, VOX. Este partido debería de plantear decididamente lo expuesto en este artículo. Y promulgar este hecho diferencial; seguro que encantaría un gran respaldo de la inmensa mayoría de los cristianos y de otras gentes de bien, que sienten en su fuero interno estar contra el aborto, como una día se estuvo contra la esclavitud hasta que con la maduración humana se erradicó. Enarbolar esta bandera merece la pena.
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